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Una estrella gigante cambió de forma y creen que podría explotar pronto

Advierten que pasó de supergigante roja a hipergigante en apenas una década. Qué podría suceder.

Una estrella colosal ubicada fuera de la Vía Láctea volvió a captar la atención de la comunidad científica. Se trata de WOH G64, uno de los astros más grandes conocidos, que atravesó una transformación drástica y ahora podría encontrarse en la etapa final de su existencia.

Un estudio publicado en Nature Astronomy confirmó que en 2014 este objeto pasó de ser una supergigante roja a convertirse en una hipergigante amarilla, un giro evolutivo que suele anticipar una explosión de supernova.

El hallazgo, liderado por el investigador Gonzalo Muñoz-Sánchez desde el Observatorio Nacional de Atenas, abre la posibilidad de que se pueda observar en tiempo real la muerte de una estrella masiva fuera de nuestra galaxia. De concretarse, sería un hecho sin precedentes para la astronomía moderna.

Un gigante en plena transformación

WOH G64 se encuentra en la Gran Nube de Magallanes, una galaxia enana que orbita la Vía Láctea. Su tamaño impresiona incluso dentro de los parámetros astronómicos: posee un radio superior a 1.500 veces el del Sol, lo que la ubica entre las estrellas más descomunales registradas hasta el momento.

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Los astrónomos siguen de cerca la evolución de esta estrella extragaláctica para documentar su posible fase final.

Durante décadas fue clasificada como supergigante roja. Sin embargo, el análisis detallado de sus características espectrales reveló que en 2014 experimentó un cambio profundo en su estructura y temperatura. Esa transición hacia el estado de hipergigante amarilla implica que perdió una parte sustancial de sus capas externas y que su núcleo comenzó a contraerse con mayor intensidad.

El proceso no es común. Solo un grupo reducido de supergigantes logra atravesar esta etapa evolutiva. El estudio sostiene que el fenómeno podría representar la antesala directa de una supernova, es decir, la explosión final que marca el fin de las estrellas más masivas.

El superviento y la pérdida acelerada de masa

Uno de los datos más relevantes del trabajo científico es la detección de un fenómeno denominado “superviento”. Se trata de una expulsión intensa de materia desde la superficie estelar, producto de pulsaciones internas cada vez más violentas.

Las observaciones realizadas con el Interferómetro del Very Large Telescope permitieron obtener imágenes inéditas de WOH G64. Fue la primera estrella extragaláctica fotografiada con este nivel de detalle. Las imágenes mostraron una envoltura de polvo semitransparente que rodea al astro, señal inequívoca de pérdida masiva de materia.

Los análisis espectroscópicos confirmaron que la estrella reduce su masa a gran velocidad. Este comportamiento coincide con lo que se espera en una etapa terminal. Cuando el combustible nuclear se agota, el núcleo se contrae y las capas externas se desprenden. El resultado es una estrella más caliente y compacta que avanza hacia su destino final.

En términos astronómicos, WOH G64 es joven. Tiene menos de cinco millones de años, una cifra mínima frente a los 4.600 millones del Sol. Sin embargo, las estrellas de gran masa consumen su energía con rapidez y atraviesan ciclos mucho más breves e intensos.

Una posible compañera y el escenario de la explosión

El equipo de investigación también identificó indicios de una estrella compañera. La interacción gravitatoria entre ambas podría explicar parte de la transformación registrada en 2014. El intercambio de materia y energía en sistemas binarios suele alterar de manera drástica la evolución estelar.

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Otra hipótesis apunta directamente al inicio de la fase previa a la explosión. En ese escenario, el superviento sería la manifestación externa de un núcleo que ya no logra sostener el equilibrio interno. Cuando la presión interna deja de compensar la gravedad, la implosión resulta inevitable y culmina en una supernova.

Los investigadores subrayan que determinar el momento exacto de la explosión resulta complejo. Puede ocurrir en miles de años o en un lapso mucho más corto. Sin embargo, el seguimiento continuo de WOH G64 ofrece una oportunidad única: documentar paso a paso el colapso final de una estrella gigante fuera de la Vía Láctea.

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