{# #} {# #}

ver más

Cinco historias de lucha por la verdadera identidad

Hace 5 años, una ley garantizó el derecho de las personas trans.

Catalina Arca

arcac@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Para Eduardo Galeano, la identidad no es una pieza de museo que está quieta en una vitrina, sino la síntesis de todas nuestras contradicciones. Sin embargo, para una parte de la población argentina, la identidad fue posible hace cinco años atrás, cuando el Congreso de la Nación aprobó la ley 26.473.

Con la Ley de Identidad de Género, miles de personas trans lograron acceder al cambio registral y al sistema de salud, entre otros derechos, situación que les abrió las puertas en algunos ámbitos, aunque los prejuicios persisten en la sociedad.

Pese a la legislación, la exclusión del hogar, la expulsión del sistema educativo, la discriminación y la violencia son una constante en los relatos del colectivo trans que aun hoy se mantiene por la falta de concientización y el desconocimiento.

LM Neuquén reunió los testimonios de mujeres y hombres trans que cuentan cómo la sanción de la ley cambió una parte significativa de sus días y qué falta para alcanzar una sociedad más igualitaria y menos prejuiciosa.

Katiana Villagra y Luján Acuña

“Sobrevivientes” por la igualdad real

Katiana Villagra y Luján Acuña son “sobrevivientes” porque superaron ampliamente la expectativa de vida del colectivo trans, que tiene un promedio de 35 años. Son las referentes de La Casita, el refugio que crearon junto a la hermana Mónica Astorga, en el barrio Bouquet Roldán, para contener y ayudar a personas trans en situación de prostitución y adicciones. Alcanzar y superar los 50 años no fue fácil: la exclusión del hogar, la prostitución, los vejámenes policiales forman parte del relato de estas luchadoras que también integran las organizaciones ATTTA, Vidas Escondidas y Conciencia VIHda.

Sin embargo, su visión sobre la ley es crítica ya que consideran que “vino a poner un broche a todo el camino” recorrido en la búsqueda del reconocimiento de derechos, pero sienten que aún falta mucho como sociedad para lograr una igualdad real. El respeto en todos los ámbitos, el avance en las políticas para la niñez y la vejez trans y el acceso al trabajo registrado son algunos de los reclamos que se mantienen pese a la sanción de la ley.

Daiana Torres

Por más derechos y respeto

Antes de trabajar en la Dirección de Diversidad de la provincia, Daiana Torres golpeó puertas en todos lados hasta que llegó a una parrilla en Catriel. El rubro gastronómico ya lo conocía, porque había cocinado viandas para catering con su amiga y vecina Cecilia, aunque también recorrió las calles neuquinas prostituyéndose.

Para ese entonces, ya había dejado el secundario; sólo hizo hasta el tercer año. La discriminación la alejó de las aulas, que volvió a pisar este año cuando decidió retomar los estudios. Actualmente se encuentra cursando primer año en uno de los secundarios del Bouquet Roldán, el barrio que la vio crecer, y sigue militando en la Mesa Nacional por la Igualdad, espacio que preside.

“Somos seres humanos, buscamos el mismo amor, los mismos derechos y, fundamentalmente, el respeto”, dice Daiana al responder sobre el camino por recorrer.

Franco Navarrete

Para sentirse libre

Franco Navarrete tiene 19 años y conoció las bases de la ley hace dos, aunque esperó a cumplir la mayoría de edad para realizar el cambio de registro. Es uno de los tantos jóvenes que integran la lista de espera del hospital Castro Rendón para someterse a la cirugía para adecuar su cuerpo a su identidad autopercibida; mientras tanto, acude al consultorio de los martes para continuar con su tratamiento hormonal.

“El objetivo es sentirse mejor con uno mismo y ser más libre”, manifiesta Franco en relación con la operación que ansiosamente espera para dejar las fajas, poder usar una musculosa y poder sentir la libertad de manera plena.

Benjamín Genova

Verse como quien realmente es

Para Benjamín Genova, su vida comenzó a partir de la sanción de la ley nacional porque encontró la herramienta que describía cómo se había sentido desde que nació y que le permitió tener un documento que reflejara su identidad autopercibida. Fue la llave para poder hablar con su familia y comenzar el proceso para lograr que el espejo refleje quien es verdaderamente.

En ese camino, Benjamín se acercó a la salud pública para comenzar diversos tratamientos, como así lo garantiza el artículo 11 de la legislación para quien desee intervenir su cuerpo.

En 2005 se sometió a la cirugía de masculinización de tórax -fue la primera cirugía transgénero que se realizó en un hospital público de la provincia- y logró que la obra social de la provincia le reconociera la cobertura total del tratamiento hormonal. Además, terminó el secundario y consiguió el “primer trabajo con recibo”.

Te puede interesar