Las instituciones sanitarias de los distintos departamentos del país se afanan en el reparto de preservativos y en la divulgación de información sobre planificación familiar. Al mismo tiempo, aconsejan a las mujeres embarazadas que residan en zonas de mayor incidencia del zika el uso de repelentes y ropa que cubra todas las partes del cuerpo pese al calor.
Ante la falta de evidencia científica, las embarazadas infectadas durante el primer trimestre son las que se consideran de alto riesgo al tratarse del período de desarrollo embrionario, en el que hay más posibilidades de que se produzca microcefalia.
La OMS trabaja en productos para tratar de controlar esta epidemia ya que no existe un medicamento ni una vacuna. El dengue, la fiebre amarilla y el chikungunya sirven de base para los estudios científicos, ya que todas estas enfermedades se transmiten por el mismo mosquito que desde finales de 2015 mantiene en vilo a varios países del trópico en América Latina.