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Cómo pedir eficazmente

Licenciado en Psicología, sexólogo clínico y escritor (www.stamateas.com.ar). La columna de Stamateas.

Muchas personas son infelices porque no pueden pedir lo que desean directamente, o expresar sus ideas libremente. Cuando uno les pregunta qué anhelan lograr o qué esperan de la vida, contestan de modo general: “Quiero amor, paz, salud y felicidad”. Nada de esto está mal, pero si queremos alcanzar nuestras metas, necesitamos ser específicos. ¿Sabés con claridad cuáles son tus objetivos en la vida?

Cada vez que le pidas algo a alguien, tenés que ser específico sin dar vueltas. Decí claramente lo que esperás recibir y llamá a las cosas por su nombre. Todos los seres humanos tenemos derecho a pedir y recibir pero, para hacerlo, debemos aprender a expresarnos (si no sabemos hacerlo naturalmente). La mayoría de la gente tiene una actitud equivocada en lo que respecta a pedir, razón por la cual no reciben lo que desean.

Acostumbrémonos a pedir de acuerdo con lo que esperamos recibir.

Te invito a analizar algunas de las actitudes que nos alejan de aquello que queremos recibir:

Ponerse en el lugar de la víctima

Hay gente que tiene ganas de comer algo rico y, en lugar de pedirlo de forma directa, dice frases tales como: “Todo el día encerrado/ acá, ocupándome de todo y de todos, y nadie se acuerda de mí”. ¿Te sentís identificado con este estilo de pedido? Si es así, debés saber que siempre lo mejor es pedir las cosas directamente: “Tengo ganas de comer algo rico”.

Quien se pone en el rol de víctima, en el fondo, cree que no es merecedor de recibir lo que desea, o tiene miedo de que el otro le diga que no, se enoje o lo maltrate. Todo lo bueno de la vida es para que lo disfrutemos y lo compartamos. Esta creencia nos permite dejar de ser víctimas para convertirnos en personas que saben lo que merecen y lo disfrutan sin culpa.

Dar muchas vueltas

Muchas personas dan miles de vueltas para hacerles saber a los demás lo que quieren y, casi siempre, su mensaje es malinterpretado. Esto los frustra y los inhibe aún más para ir al grano. Aquí también el problema de fondo es la falta de merecimiento.

Hablar con indirectas

Otras personas que no pueden expresar lo que quieren de forma clara y concisa hacen uso de indirectas. En algunos casos, son palabras o frases como misiles que buscan hacer reaccionar al otro. ¡Nada tan contraproducente como una indirecta! Las posibles reacciones ante una indirecta son que la persona la ignore por completo o responda con enojo e incluso violencia.

Enfermarse para llamar la atención

Aunque parezca increíble, mucha gente se enferma para llamar la atención y conseguir lo que desea. ¡Porque no se atreve a pedirlo! Se trata de personas incapaces de poner en palabras lo que sienten (porque no les permitieron hacerlo de chicos) y el cuerpo habla por ellas. A veces, síntomas comunes como fiebre, dolores musculares, malestar estomacal, etc., son en realidad una forma desesperada de expresar lo que la persona no puede decir. Necesitamos aprender a escuchar a nuestro cuerpo y a respetar lo que sentimos.

Hoy en día somos testigos de mucha gente que habla por emoción o sentimiento. ¿Cuál es la diferencia? Una emoción es lo que estoy sintiendo ahora; mientras que un sentimiento es lo que vengo sintiendo hace tiempo. Aprendamos a hablar claramente y, sobre todo, a expresar lo que sentimos y deseamos. De lo contrario, todo lo que callamos puede llegar a afectar nuestra salud física y psicológica.

Cada palabra que enunciamos tiene valor y el poder de construir o destruir relaciones, vidas y situaciones. Elijamos comunicarnos eficazmente.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a bernardoresponde@gmail.com

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