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Cómo recuperar una vida "normal" tras un infarto o una insuficiencia cardíaca

La rehabilitación disminuye un 26% el riesgo de muerte y es clave al menos durante los primeros tres meses.

La rehabilitación después de un infarto o una insuficiencia cardíaca disminuye un 26% el riesgo de muerte. Los especialistas coinciden en que la clave está en retomar la actividad guiados por un equipo interdisciplinario compuesto por médicos, brindando educación al paciente, para que pueda incorporar hábitos saludables y ejercicio supervisado.

¿Cuáles son los primeros pasos a tener en cuenta para poder recuperar la ‘normalidad’ tras un infarto? Según los expertos, la rehabilitación juega un rol clave: “Lo más importante es que, al menos durante los primeros tres meses, es necesario realizar actividad física en contexto de la rehabilitación cardiovascular (RHCV)”, explicó Cecilia Zeballos, Jefa de Rehabilitación Cardiovascular del Instituto Cardiovascular.

Los programas de RHCV incluyen un conjunto de estrategias a largo plazo que se basan en la educación de un estilo de vida saludable, alimentación, manejo de los factores de riesgo cardiovascular, asesoramiento psicosocial, y ejercicio físico prescrito acorde con el estado clínico de los pacientes.

Además de ser un tratamiento científicamente probado, para estos pacientes la RHCV es una herramienta útil que brinda confianza y acelera la reinserción en la actividad física habitual.

“Es tan importante realizar actividad física en el contexto de la rehabilitación como, por ejemplo, tomar la medicación, pero se trata, a decir verdad, de un tratamiento subutilizado. Existen estudios clínicos con miles de pacientes que compararon realizar actividad física en el hogar o en un gimnasio versus actividad física en contexto de RHCV, y la comparación arrojó resultados contundentes y favorables para los pacientes que concurrían a un centro”, indicó la especialista.

En estos pacientes se probó una reducción del 26% del riesgo de muerte por causas cardiovasculares y del 20% de nuevas hospitalizaciones, gracias a estos múltiples estudios. En relación a cuándo es aconsejable comenzar con la RHCV luego de un infarto, los médicos indican que “tan pronto como sea posible luego de la externación: no hay por qué esperar si las condiciones clínicas son las adecuadas”.

“Cuando evaluamos a un paciente para comenzar a rehabilitar luego de un infarto, tenemos en cuenta el tamaño del infarto pero, sobre todo, miramos con especial atención la función del ventrículo (cómo bombea el corazón), si tuvo complicaciones durante el evento coronario, los días de internación, el estado físico previo, los síntomas actuales, y en función de esos datos programamos un plan de ejercicio adecuado a su condición clínica y acompañamos al pacientes a lograr una capacidad igual o mejor a la previa”, señalaron.

Para lograr una mayor adherencia al programa, es fundamental poner especial atención en los objetivos del paciente en cuanto a la actividad física, sus preferencias y las limitaciones del tiempo. En los infartos más grandes, con peor función ventricular, con complicaciones durante el evento, con la presencia de síntomas, etcétera, se indica actividad física de menor intensidad y la progresión es más lenta, pero con esfuerzo y con una adecuada adherencia al programa se logran resultados tan buenos como en los pacientes de menor riesgo.

Signos de alarma

En cuanto a las señales de alarma, los pacientes deben tener en cuenta la presencia de síntomas como dolor de pecho, falta de aire, palpitaciones, cansancio extremo, mareos, etc. “Lo importante es dar aviso en forma inmediata al profesional de la salud que se encuentra en el servicio de RHCV”, agregó la profesional del ICBA.

La rehabilitación cardiovascular también se indica para pacientes que padecen insuficiencia cardíaca (ICC). La ICC se manifiesta cuando el corazón no es capaz de bombear la suficiente sangre como para abastecer a los órganos, músculos y tejidos del organismo, se trata de un cuadro ‘progresivo y lento’, ya que cuando el corazón empieza a fallar se ponen en marcha mecanismos compensatorios, por lo que “los síntomas pueden no resultar evidentes, hasta que la insuficiencia es ya muy avanzada y desborda los mecanismos de compensación”, explicó Mirta Diez, Jefa de Insuficiencia Cardíaca, Hipertensión Pulmonar y Trasplante del Instituto.

El plan de actividad física para estos pacientes consta de una actividad aeróbica sumado a ejercicios de resistencia y ejercicios respiratorios, la mayor cantidad de días posibles y según la función ventricular, los síntomas, la condición física, etc. en las cuales se adaptan la intensidad y la progresión del ejercicio.

“Es totalmente posible vivir una vida normal con una ICC, y el ejercicio es clave para lograrlo. Muchas veces los síntomas (falta de aire, cansancio) de estos pacientes se deben propiamente a la condición del corazón sino a que se encuentran muy desentrenados. Los pacientes con infartos pueden sin dudas llevar una vida normal”, concluyó.

Señales de alarma en la rehabilitación

¿A qué deberíamos prestar atención para evitar complicaciones? Los especialistas recomiendan suspender la actividad física cuando comience algún síntoma, cumplir con las prácticas físicas indicadas, si se concurre irregularmente a las sesiones de rehabilitación no sirve adecuadamente, no dejar de tomar la medicación.

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