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Compra compulsiva de ropa contamina

Genera un fuerte impacto ambiental y, tras la emoción inicial de la adquisición, no da ninguna felicidad.

La compra compulsiva de ropa, una deformación del mundo occidental con dinero, no sólo es una auténtica dependencia -aunque no sea la peor-, sino que tiene otras dos consecuencias negativas: genera un fuerte impacto ambiental y, tras la emoción inicial de la adquisición, no da ninguna felicidad. Son las conclusiones de un informe encargado por Greenpeace en China, Hong Kong, Taiwán, Italia y Alemania en ocasión del Copenhagen Fashion Summit, principal foro mundial de la industria para la moda sustentable.

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