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Desde su casa, por teléfono y con la excusa de estar aislado por ser positivo de Covid-19, un estafador le sacó más de 150 mil pesos a dos comerciantes de Plottier. Se trata de una rotisería y una carnicería a las que pidió comida en varias oportunidades y la retiraba a través de un taxi o terceros.
Las estafas sucedieron a fines de febrero en ambos comercios, lindantes entre sí y ubicados en Avenida del Trabajo al 600 de la vecina localidad. "Llamó un día pidiendo comida y le dijo a mi empleada que quería pagar desde el celular, cosa que nunca habíamos hecho. Pero como decía que no podía acercarse porque tenía Covid y que necesitaba comida, la chica anotó los números y pasó la tarjeta", confió Malvina, la dueña de la rotisería "Sabor y Arte".
Fue así que comenzó el ardid delictivo del estafador desde el sillón de su casa. La llamada la hacía desde un número con característica de Córdoba, pero "no tenía tonada cordobesa", indicó Malvina. "Comenzó a llamar día por medio y hacía compras grandes, pasaba varias tarjetas como probando", explicó la mujer sobre la maniobra del hombre, que llamaba a uno y otro comercio alternando a quien estafar.
"Un día lo atiendo yo y me pide 18 mil (pesos) en asado. Como no pasaba la tarjeta, me dijo ´Soy buen cliente, fíeme y después le pago´, por lo que a los días lo llamé y le pedí que pagara y pasó una tarjeta", recordó Malvina sobre una de las compras. En total, ella calcula que fueron unas seis veces y sufrió un perjuicio de 50 mil pesos hasta que ya no le vendió más tras darse cuenta que era una estafa.
Es que, en un momento el falso cliente la llamó mientras en el comercio estaba una de las chicas que le prevé de Mercado Pago, quien le advirtió que no le venda si no le muestra un DNI. "Le pedí que mandara foto del DNI y se volvió loco, me dijo que él siempre me había pagado", sostuvo la mujer, que confió que esa vez le vendió. Pasó una tarjeta cuya titular era la presunta suegra, una mujer con DNI que comenzaba en 3 millones. Días más tarde conoció que era de una mujer de Trelew.
Consultada sobre cómo le enviaba la mercadería, Malvina indicó que el hombre le enviaba un taxi. "Vino como cuatro veces el taxi y encima el cliente me hacía descontárselo a mi. A la tercera vez le pegunté, eran 2 mil pesos de viaje y el taxista como que quedó tildado con la pregunta y terminó diciéndome que uno era a Plottier y otro a Centenario, pero me pareció dudoso", indicó la comerciante, quien aclaró que en el caso de su vecino de la carnicería "Nahuelito", iban unos hombres a retirar la mercadería y que a él lo estafó en más de 100 mil pesos. Incluso confió que el taxista le dejó un imán para la heladera con el número de su empresa "Taxi Daniel".
"La última vez fue el 5 de marzo. Cuando me seguía insitiendo y yo con las alertas que había tenido de la chica de Mercado Pago y de la contadora, le dije que me estaba estafando porque no había ingresado ningún pago", contó la comerciante, a lo que el estafador le respondió: "No señorita, cómo me va a decir así". Pero ella no le vendió más y, además, le advirtió al otro comerciante. "Le dije que el hombre que nos compra es un estafador, que chequeara si le había ingresado algún pago y me respondió que no. Encima me dijo ´Justo mañana venían por 3 costillares´, por lo que le dije que no entregara nada, así que lo llamó y no les dio nada", resaltó Malvina.
"Llamé por teléfono a la Policía, les comenté la situación, pero me dijeron que si no tengo ningún dato, es difícil", sostuvo ya resignada a no recuperar el dinero de sus ventas. Su colega le dijo que acudiría a Delitos Económicos, pero que aún no pudo acercarse.
En ambos casos las estafas eran iguales. De manera virtual, por teléfono y dictando los números de distintas tarjetas de crédito. Nunca le vieron la cara, nunca vieron un DNI, ya que también los dictaba. Solo sabían que era "un tal Fernández".
La mujer difundió lo sucedido en las redes sociales con la esperanza de alertar a otros sobre la modalidad.
Cabe recordar que desde la Policía se recomienda siempre estar atento a este tipo de maniobras y como primera precaución, nunca vender online o sin la acreditación del DNI. Incluso, si la persona que se presenta al local no es la misma que figura en el DNI, se desalienta concretar la venta porque puede tratarse de una tarjeta extraviada o robada.