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La jueza salteña Ana María Carriquiry, responsable del tribunal de Orán, uso una frase de Harry Potter entre sus argumentos para dictaminar que dos padres se hagan cargo de la crianza de un menor de 3 años, tras el fallecimientos de su mamá.
En la saga de ficción el Sacrificio Protector es un poderoso contrahechizo que representa un profundo acto de amor para proteger a una persona. "Un amor tan poderoso como el que tu madre tuvo por ti es algo que deja marcas. No una cicatriz, ni algún otro signo visible… el haber sido amado tan profundamente, aunque esa persona que nos amó no esté, brinda una protección que dura para siempre", le dijo el Albus Dumbledore al joven mago.
Carriquiry se sirvió de este concepto para decidir que serán dos los papás que deberán cuidar a P, un niño de tres años cuya mamá murió en septiembre de 2020. A partir del fallo, será cuidado por su papá biológico y la pareja de su madre.
Además de la rareza de la frase, este tipo de casos con triple filiación tiene pocos antecedes en el país. “En materia de ampliación de derechos humanos, nos encontramos ante un singular tiempo. Argentina es vanguardia a nivel mundial al haber sido el primer país de la región en reconocer el matrimonio igualitario. A ello debe sumársele la ley de técnicas de reproducción humana asistida, el Código Civil y Comercial que cristaliza la convencionalización del derecho de familia y la ley de identidad de género”, escribió en su fallo la jueza, quien está a cargo del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil de Personas y Familia Nº 2 de Orán.
P nació en 2019, cuando su madre ya se encontraba en pareja con otro hombre. Tiempo después contactó al padre biológico y un prueba de ADN comprobó la filiación. Pero una semana después la mamá de P. falleció y el hombre decidió iniciar un juicio por filiación.
Fue entonces cuando la jueza les propuso la triple filiación con un argumento sencillo por qué P. debería tener un solo papá si podía tener dos. “Este tipo de normas, ponen en crisis el binarismo hombre, mujer, papá, mamá. Sin dudas, la sanción de la ley de matrimonio igualitario impulsó el proceso de descontrucción y construcción de vínculos filiales, por cuanto trajo una reinterpretación de los vínculos afectivos”, agregó la jueza en el fallo.
“Los progenitores entendieron la importancia de hacer conocer a P. su verdad biológica-socioafectiva y se comprometieron a cumplir con esta obligación cuando el niño tenga la madurez suficiente”, concluyó la jueza quien además le escribió una carta a P.
“Soy Ana María, la jueza que reconoció tu derecho a tener una mamá y dos papás. Te escribo porque tenés derecho a que te cuente lo que decidí y por qué lo hice”, le dijo a P.