Se trata de Estefanía Isabel Villamea. La Justicia investiga si fue atropellada por una máquina agrícola.
La Justicia investiga la muerte de una mujer de 30 años cuyo cuerpo fue hallado a la vera de un camino rural en la localidad de San Antonio de Litín, Córdoba. El caso, que se encuentra en etapa preliminar, busca determinar si el fallecimiento se produjo como consecuencia de un accidente u otra circunstancia.
La causa se encuentra en plena etapa de investigación. La principal hipótesis es que fue atropellada por una máquina agrícola.
Hasta el momento la causa judicial no cuenta con ningún detenido.
La víctima fue identificada como Estefanía Isabel Villamea, de la ciudad de Oliva y madre de un nene de 5 años. Según los primeros datos incorporados al expediente, la mujer solía caminar por ese sector todas las mañanas.
El hallazgo se produjo el jueves pasado, cuando un vecino dio aviso a la Policía. Al llegar a la zona, los efectivos, junto a un servicio de emergencias, constataron que la mujer ya estaba muerta.
La investigación quedó a cargo del fiscal de Instrucción Nicolás Gambini, quien indicó que una de las hipótesis principales es que se haya tratado de un accidente con una maquinaria agrícola, aunque aclaró que no se descartan otras líneas.
Según explicó el fiscal en declaraciones al medio local Villa María Vivo, “todo indica que podría haber sido embestida por una maquinaria agrícola, una fumigadora tipo mosquito”.
En ese sentido, señaló que las condiciones de visibilidad al momento del hecho podrían haber influido, ya que en la zona se registraba niebla durante las primeras horas del día.
Fuentes del caso indicaron al medio El Doce.tv que la Policía logró identificar al conductor de la maquinaria que habría estado involucrada. Sin embargo, aún se intenta establecer en qué condiciones se produjo el hecho y si el hombre se percató de lo ocurrido.
En paralelo, se llevan adelante distintas medidas de prueba. Personal policial y peritos trabajaron en la zona donde fue encontrado el cuerpo para relevar rastros, mientras se recaban testimonios de personas que pudieran haber estado en el lugar o haber visto movimientos en ese horario.
La causa se mantiene abierta y en etapa de investigación. En ese marco, no se descarta ninguna hipótesis. El fiscal ya ordenó hacer la autopsia al cuerpo de la mujer, cuyo resultado permitirá determinar con precisión las causas de la muerte.
Otro hallazgo macabro ocurrió en la provincia de Tucumán en enero de este año cuando dos hombres que salieron a pescar encontraron el cuerpo sin vida de un hombre con múltiples heridas cortantes y una mutilación en una de sus manos.
El hallazgo activó un operativo policial y dio inicio a una investigación por homicidio que, por sus características, apunta a un ataque planificado. Ocurrió en la comunidad de Aguilares, al sur de la provincia. En una zona rural del paraje Guasa Rincón.
El cadáver estaba tendido boca abajo, en un sector de difícil acceso, alejado de los caminos principales. Los pescadores, al advertir la presencia del cuerpo, se comunicaron de inmediato con la Policía. Minutos después, móviles de la fuerza provincial llegaron al lugar, acordonaron la zona y comenzaron a preservar la escena para evitar la contaminación de posibles pruebas.
Los primeros informes forenses describieron un cuadro brutal. La víctima presentaba cortes profundos en la cabeza y la nuca, además de una mutilación en la mano derecha, con un tipo de herida que los especialistas calificaron como precisa y limpia, compatible con el uso de un arma blanca. Ese detalle reforzó la idea de que no se trató de un ataque improvisado, sino de una agresión ejecutada con intención clara de matar.
Uno de los elementos que más llamó la atención de los investigadores fue que el hombre conservaba todas sus pertenencias.
Tenía consigo dinero, documentación y objetos personales. Esa circunstancia llevó a descartar rápidamente el robo como móvil principal y a enfocar la pesquisa en un ataque dirigido, posiblemente motivado por un conflicto previo o una venganza.
El análisis preliminar del lugar tampoco mostró señales de lucha. No había rastros de forcejeo ni marcas que indicaran una resistencia prolongada. Según los primeros peritajes, el agresor habría atacado por la espalda, sorprendiendo a la víctima y evitando que pudiera defenderse. La forma en que se produjeron las heridas, concentradas en zonas vitales, sugiere un accionar frío y calculado.
El sitio elegido para cometer el crimen también resulta relevante. Guasa Rincón es un paraje rural, con sectores de monte y caminos de tierra, lo que brinda cierto aislamiento y poca visibilidad, condiciones que facilitan un ataque sin testigos. Para los fiscales, no se trata de un dato menor: alguien llevó o esperó a la víctima en un punto donde las probabilidades de ser visto eran bajas.
Horas después del hallazgo, la Policía confirmó la identidad del hombre. Se trataba de Javier Ariel Sarmiento, de 50 años, quien había sido denunciado como desaparecido por su familia.
La causa quedó en manos de la Unidad Fiscal de Homicidios del Centro Judicial Concepción, bajo la conducción del fiscal Fabián Assad.