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¿Cuál es la excavación más profunda realizada por el hombre?

Un repaso por los pozos que más cerca quedaron del centro de la Tierra.

Desde la novela que Julio Verne pubicó en 1864, Viaje al centro de la Tierra, el hombre se preguntó qué tanto puede excavar. Los cementerios conservan tumbas 1,8 metros debajo del piso. Las piletas olímpicas tienen una profundidad promedio de tres metros. Son excavaciones naturales y convencionales en el mundo moderno. Mientras que las construcciones, las proyecciones y las soluciones suelen encontrarse arriba, debajo del metro cero del planeta queda un mundo por descubrir.

Las catacumbas de París están 20 metros por debajo del suelo: son una red de túneles de 300 kilómetros de extensión donde se calcula que se encuentran enterrados restos de más de seis millones de personas de distintas épocas. Sesenta y cinco metros más abajo se encuentra la mayor ciudad intraterrestre: Derinkuyu, en la región turca de Capadocia. La urbe subterránea más profunda del mundo fue descubierta en 1963 y dispone de 20 niveles sobre una superficie de ocho kilómetros cuadrados. Historiadores, arqueólogos y antropólogos aseguran que hospedó de manera confortable a casi diez mil habitantes.

A 200 metros de profundidad y en las montañas de West Virginia, a menos de 500 kilómetros de Washington, Estados Unidos, se encuentra el búnker nuclear Greenbier, un escondite de emergencia construido en tiempos de la Guerra Fría que se mantuvo en secreto durante 30 años. Se trataba de un refugio antiaéreo provisto de suministros para los miembros del Congreso estadounidense en casos de suma urgencia. Construido a mano y sin otro objetivo que el de encontrar agua, el pozo de Woodingdean es el hoyo natural más profundo de la historia de la humanidad. Comenzó a cavarse en 1858 en un suburbio al este de la ciudad de Brighton, Reino Unido. Tras cuatro años de trabajo, un obrero muerto y las dudas de los contribuyentes que solventaban la iniciativa, encontraron la napa a 391 metros de profundidad: equivalente a enterrar el inmenso Empire State.

A 720 metros yace la mina San José, donde quedaron atrapados los 33 mineros chilenos durante 70 días. A 2300 metros se encuentra el túnel de base más profundo: el túnel bajo de San Gotardo cruza los Alpes suizos en un recorrido ferroviario de 57 mil metros. Dos mil metros más abajo sobre la corteza terrestre, se ubica la mina de oro más profunda del mundo: Mponeng, en Sudáfrica, donde la temperatura puede llegar a 60 grados centígrados. A cuatro mil metros de profundidad, los miles de trabajadores que bajan diariamente al infierno africano se refrescan con hielo, sal y ventiladores, en un proceso de refrigeración improvisado: la producción de hielo alcanza las seis mil toneladas por día.

Pero en la competencia por la excursión intraterrestre más radical, la propuesta superadora es el pozo SG-3 ubicado en la Península de Kola, Rusia. Construida en 1970, es la excavación más profunda del planeta realizada por el hombre: es un agujero de 22 centímetros de ancho que se detuvo sobre 12.262 metros en la corteza terrestre en 1994, luego de taladrar por 24 años. La perforación fue un desarrollo del Interdepartmental Scientific Council de la URSS para el Estudio del Interior de la Tierra que comenzó en 1962, cuando EE.UU. y la Unión Soviética competían por la supremacía de la exploración espacial. Para traspasar las fronteras de la corteza terrestre, faltan otros 18 mil kilómetros y para llegar al centro de la Tierra, la travesía debe otros seis mil kilómetros de recorrido.

6000 °C

Hace un poco de calor allá abajo

Investigadores franceses concluyeron que la temperatura del centro de la Tierra debe ser de unos 6000 ºC. Se mantiene caliente gracias a que retuvo el calor que se produjo durante la formación del planeta. También recibe calor de la fricción de los materiales densos que cambian de posición y de la descomposición de los elementos radiactivos. Aun así, se enfría 100 ºC cada mil millones de años.

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