ver más

Cuentos de tablón que salen a la cancha

Pasión. Cuatro amigos, fervorosos pero no habilidosos jugadores amateur, reunieron sus relatos futboleros en el libro Oro y barro, en el que desfilan situaciones y personajes característicos de este hermoso deporte.

Pablo Montanaro

montanarop@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- “Hoy escribo los goles que quise hacer alguna vez”, dijo el escritor Juan Sasturain, quien alguna vez se probó en las inferiores de San Lorenzo y Lanús hasta que decidió colgar los botines en la cancha, pero no en la literatura. Acaso la confesión del autor de Wing de metegol bien podría definir la decisión que tomaron los neuquinos Daniel Lineares, Marcelo Silva, Pablo Moschini y Ariel Nallín de reunir sus cuentos futboleros en el libro Oro y barro. Cuentos de fútbol amateur.

El que agarró la pelota para habilitar a sus compañeros y animarse a patear de media distancia para concretar este proyecto fue Daniel Lineares cuando abrió un blog para subir algunos cuentos que tenía escritos. “Tenía un par de cosas escritas de diversos temas, pero decidí subir las que estaban relacionadas con el fútbol para compartirlas con mis amigos y, a su vez, pedirles que ellos hicieran lo mismo, y así se fueron sumando Marcelo y Ariel, entre otros”, explica.

De esta manera, el blog se convirtió en un espacio en el que entre partido y partido el grupo compartía sus “efervescencias” literarias. Es que los autores de estos treinta cuentos también integran un equipo, Pelotillehue FC, que “se arrastra deplorablemente por diversos torneos amateur” del Alto Valle.

Ariel Nallín agrega que aquel que haya jugado o juegue al fútbol se va a sentir identificado con estos cuentos, que plasman vivencias propias o escuchadas ocurridas o imaginadas dentro y fuera de una cancha. “Estas historias, de una u otra manera, les han pasado a todos y tienen un grupo de amigos con los que juegan. En estos cuentos están esos personajes que transitan las canchas de fútbol profesional y amateur”, describe.

Historias que muestran la envidia del que come banco por un titular que es “de palo” hasta el que pensaba que iba a ser un gran futbolista y termina deambulando en equipos ignotos del interior, pasando por el “incomprendido” Roberto, a quien le apasionaba ganar y perder con sus amigos más que hacerlo en ese equipo de maratonistas y no ilusionistas del jogo bonito.

“Todos quisimos ser jugadores profesionales, pero nuestras condiciones naturales nos han negado ese deseo”, dice Daniel. Y menciona a su hermano, Gabriel (actual director técnico de Pacífico) como el motor para hacer realidad el libro (se consigue escribiendo a: oroybarro.libro@gmail.com). Gabriel leyó los cuentos, notó que había buen material y los guió para armarlo. “Además es el único que jugó profesionalmente”, acota Daniel.

Gabriel recomienda su lectura para aquellos que alguna vez jugaron “por el cajón de pollo o en el torneo de la universidad, o los que se pelearon con un amigo en la cancha y después se amigaron en el asado pospartido, o se pusieron una rodillera azul y una musiera blanca para ir a jugar con amigos”.

Los textos recorren vivencias propias imaginadas dentro y fuera de una cancha de fútbol

Fontanarrosa, Sacheri y Soriano una línea de tres que admiran

Se declaran admiradores de Fontanarrosa, Eduardo Sacheri y Osvaldo Soriano, todos jugadores frustrados que volcaron en papel los mejores relatos futboleros de la literatura argentina. “El fútbol es el hilo conductor. En el libro hay cuentos que si se hubieran hecho con el vóley también se entenderían. Pero a nosotros el fútbol nos atraviesa y nos mantiene unidos desde hace 18 años”, explicó Ariel Nallín, uno de los autores de Oro y barro.

Te puede interesar