¿Gusto clasista?
"En los últimos años explotó la cumbia pop o canchera en inesperadas pistas de baile nacionales gracias a nuevas bandas juveniles, de clase media y alta, que la adaptaron a su propio estilo", sostiene el artículo y añade: "Estos grupos agotan las entradas de sus recitales, se bailan en fiestas privadas y clubes, y logran que los sectores más acomodados le pierdan el miedo a moverse, sobre todo gracias a versiones de temas ya conocidos".
"A mediados de los 90 ya existía una cumbia romántica, generada por sectores populares. Sus canciones -como "La ventanita" del grupo Sombras- se empezaron a bailar en boliches de clase media y alta. La diferencia 25 años después es que ahora hay gente de esos estratos sociales que además empieza a tocar", explicó al medio Mauro Apicella, redactor del diario La Nación.
Muchos de los músicos salieron de los colegios prestigiosos de Buenos Aires y Montevideo. Otros, de clubes de rugby, como es el caso de la pionera Agapornis, un grupo de ocho jóvenes de La Plata que comenzó actuando en el "tercer tiempo" de los partidos de su club para entretener al equipo y a los aficionados. Luego, dieron el batacazo en el mercado discográfico adaptando canciones de Adele, Soda Stereo y composiciones propias, llegando a ganar dos veces el Premio Gardel.