Pronto se dio cuenta de que quería vivir como una mujer. Sin embargo, vivió durante 6 años bajo las estrictas normas de los monjes budistas.
"Nací como un niño cualquiera, pero tomé la decisión de ser una mujer", anunció en su página de Facebook, y agregó en una entrevista con la revista Bangkok Post: "Empecé a actuar como una niña, a hablar como tal y a estar más interesada en cosas femeninas, como el maquillaje".
Con sentimientos encontrados, Mimi, como se hace llamar ahora, decidió abandonar su vida habitual para salir a la calle. Comenzó a trabajar en diferentes cabarets de Bangkok para poder pagar una deuda de su madre, hasta que conoció a su inspiración, la supermodelo tailandesa Yui Phetkanha, quien la ayudó a convertirse en el ícono de la moda que es hoy.
Mientras se prepara para protagonizar un documental sobre modelos trans, Mimi no reniega de su pasado. "Mi experiencia como monje budista fue muy buena. Todos en el templo se respetan entre sí. Lo que más recuerdo son las enseñanzas de Buda sobre las verdades de la vida. Saber que obtendrás aquello que des y entender que no hay que jugar con los dioses si necesitás éxito, sólo hay que empezar a hacer cosas", recordó.