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"Debutar era el sueño del pibe, porque soy de River"

Moya, de Centenario, contó las sensaciones de su primer partido.

NEUQUÉN

Cumplir un sueño. De eso se trata. Nada menos. Todas los futbolistas tienen uno, aunque son pocos los que pueden cumplirlo, por distintos motivos, en el transcurso de su vida. Y menos si se trata de soñar con jugar en River o en Boca, los dos colosos del fútbol argentino. Entre esos pocos elegidos aparece el pibe de Centenario Matías Moya, que el domingo se dio el gran gusto de debutar en la primera de River en el clásico contra Independiente que se jugó en el Libertadores de América.

“Era el sueño que tenía desde chico. Aparte soy de River desde que nací, mi familia es toda de River y estaban felices igual que yo”, contó emocionado Manzanita, que vistió la camiseta Nº 27 verde, que usó River en homenaje a Chapecoense, en la caída (0-1).

“Un saludo para todo Centenario y Neuquén capital, es un orgullo para mí estar en River y representar a una provincia de donde no salen tantos jugadores. Que me apoyen que voy a tratar de dar lo mejor en cada partido”. Matías Moya De Centenario a Núñez

“El momento de mayor emoción fue cuando el árbitro pitó el inicio del partido, cuando ya era seguro que estaba debutando en el club del que soy hincha”, reconoció emocionado el jugador de 18 años que sigue los pasos de los neuquinos Rubens Sambueza y el Indio Vega.

En los pasillos de Núñez se comenta que Moya es uno de los mimados del Muñeco Gallardo. “Gallardo me dijo que juegue como lo venía haciendo en reserva. Que esté tranquilo y con confianza. Después del partido me dijo que cumplí, que anduve muy bien, un debut en un clásico, en un partido que no era fácil”, reconoció el juvenil que partió desde Centenario a los 9 años hacia la gran ciudad

“Me fui de Neuquén a los 11 años. De mi casa en realidad me fui a los 9, iba cada tres meses a una prueba a Boca. Me tuvieron ahí pero apareció River. Aparte, en Boca no tenían pensión en ese momento y decidí venir acá. Tenía para elegir y como soy del Millo, me quedé con River”, expresó el chico, que en ese momento tomó un riesgo que hoy tiene su recompensa.

“Ahora me doy cuenta de la barbaridad que hice de abandonar mi casa a los 11 años. Por suerte pude cumplir mi sueño. Era muy chico, al principio siempre extrañás, incluso ahora se extraña, pero no como antes. Había veces que lloraba de chiquito de noche, pero me la tenía que bancar porque quería cumplir mi sueño”, se sinceró el volante ofensivo.

En el horizonte del Millo aparece el Superclásico del domingo en el Monumental y la final de la Copa Argentina contra Central, uno de los objetivos del Millonario que la quiere ganar porque todavía no la tiene en sus vitrinas, y para acceder a la Libertadores 2017.

“Me gustaría estar en el superclásico, es el sueño de todo pibe de inferiores. Está complicado, pero uno nunca sabe lo que puede pasar, así que estoy tranquilo”, completó el juvenil que ya pasó la parte más difícil y ahora va por todo. Que se vengan más alegrías, Mati.

“Lo he visto a Marcos Acuña en Racing y me parece un muy buen jugador. Yo también sueño con la Selección”. Matías Moya De Centenario a Núñez

Amigos de primera

Del ejemplo de Kranevitter a los consejos de Ponzio y D’Alessandro

Moya dio los primeros pasos dentro del mundo River en la pensión del club. Cuna de muchas de las figuras que hoy abastecen equipos de primera división, el exterior o incluso la Selección. Algunos de ellos, compañeros del neuquino en su recorrido en las inferiores.

“Cuando entré a la pensión con edad de novena, estaba Kranevitter viviendo ahí, también Juanito Casares. Se veía que Krane era un chico muy tranquilo, responsable, los más chicos tratábamos de tomar el ejemplo”, expresó el jugador que comparte vestuario con los referentes del plantel, con quienes ya tiene roce y crece a la par de ellos. “Son excelentes personas, me tratan muy bien, me enseñan, me aconsejan. Ponzio es uno de mis ídolos, él y D’Alessandro me dan consejos, me dicen que esté tranquilo. Es algo hermoso”, cerró Moya.

“Orgulloso de todo su sacrificio”

NEUQUÉN

“Lo viví con un poco de nervios”, reconoció Hernán, el papá de Matías, que estuvo prendido a la TV para ver el debut. “Es todo un desafío para él. Lo vi bien para ser su primer partido. Es entendible, los nervios, fue un partido muy chivo”, expresó en la radio LU5. Además, contó los pormenores que pasó el jugador hasta vivir este momento de gloria: “Fue duro porque se fue muy chico. Le costó mucho, se largaba a llorar, pero nunca pensó en pegar la vuelta”, contó y agregó: “Estoy orgulloso por su sacrificio y porque se fue abriendo un camino solo”.

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