Fuerte y decidida. Amable y reservada. María Fuentes prefiere hablar del presente, el futuro y del proyecto que la cobijó en los momentos más difíciles y que con el que transformó su vida dando lo mejor si. Siempre con la mirada puesta hacia adelante.
De hacer una cartera y un curso de diseño para despejar sus pensamientos, a lanzarse con su propio taller de marroquinería. Con convicción y trabajo, comenzó a hacerse conocida en las ferias de emprendedores para luego convertirse en una dedicada comandante de una pyme que no para de recibir pedidos de entidades públicas y privadas.
Oriunda de Bahía Blanca, comenzó a coquetear con el rubro hace 18 años atrás cuando, ya recibida de técnica en anestesia abrió un local en San Martín de los Andes atraída por el universo de la marroquinería.
Tiempo después, ya instalada en Neuquén Capital, decidió dejar su trabajo en salud, para construir un proyecto propio. Se anotó en el Instituto Roberto Piazza para estudiar diseño y, en paralelo, comenzó a darle forma a su propio taller.
"Todo esto fue hace diez años atrás, mi hijo tenía unos cuatro años. Empecé en mi casa con una maquina chiquita. Como estudié en una escuela industrial todo lo que es moldería se me hizo más fácil. Igual fueron horas y horas de práctica y trabajo. Luego, alquilé un lugar, compré máquinas y me sumé a ferias, como Neuquén Emprende, donde se comenzó a ver el laburo que hacía", recordó María.
Esa vidriera se convirtió en un eslabón fundamental para su crecimiento. Con perfil bajo, pero conocida por su talento, comenzó a recepcionar cada vez más pedidos hasta convertirse en mayorista.
"Empecé haciendo carteras de material sintético y seguí con líneas de productos como bandoleras, riñoneras, mochilas para mujeres y adolescentes. Yo veía la necesidad que tenía la gente y siempre me inclinaba por esos productos", comentó.
"Luego apareció un chico preguntándome si podía ayudarlo a hacer unas mochilas de airbag con materiales reciclables para Nipon Car. Las hicimos y se mandaron al norte neuquino. Después, durante la pandemia, me buscaron del Sindicato de Empleados de Comercio para que les hiciera los bolsos maternales", precisó dando cuenta de parte de la maratón que la llevó a ser elegida por la Fundación Pampa Energía para confeccionar 1.220 riñoneras, destinadas a estudiantes secundarios y universitarios de Mendoza, Santa Fe, Salta, Neuquén y Buenos Aires , que participan de su programa de acompañamiento a las trayectorias educativas.
"También hice trabajos para Bomberos Voluntarios de Neuquén, para los regalos y reconocimientos que hace la Legislatura y ventas mayoristas en Villa La Angostura, Bariloche y San Martín de los Andes. En el verano me vino a ver el vicegobernador y no podía creer el trabajo que hacía", agregó en alusión a Marcos Koopman.
Actualmente María amplió la estructura de su taller con dos trabajadoras y sumó la colaboración de otros talleres para dar respuesta a los numerosos encargos. Pese a eso, está en todos los detalles.
"Hoy hago la parte de moldería, tengo una persona que me ayuda con las redes sociales y otra con las ventas. Pero estoy presente en todo. Me gusta mucho enseñarle a las chicas, estoy en cada costura", aseguró.
"Son desafíos. Yo miro hacia atrás y no puedo creer todo lo que hice. Hice mucho y sola, sin ayuda de nadie. Sí con el respaldo de mi marido, pero es difícil. Aún así no me doy cuenta de todo lo que hice, es como que me lo propongo y me esmero con todo mi corazón para hacerlo. Y lo disfruto, es mi trabajo, es un oficio muy lindo que te abre mucho la cabeza", sostuvo con gratitud.
"Kuien me ayudó a salir adelante. Pude hacer mi casa, ayudar a mi marido, tener un sueldo, acceder a un montón de cosas a las que por ahí muchos piensan que siendo independiente o monotributista, no se puede. Y si es posible, si le ponés toda la onda", remarcó.
Aunque María está abocada en la producción mayorista de Kuien, también realiza venta minorista a través de su tienda online y eventualmente en su taller, ubicado en 12 de septiembre 3944.