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Del barrio Cumelén a Temuco por Francisco

Norma, de 84 años, contó la "travesía" que hizo junto a su hija para ver al Papa.

Ana Laura Calducci - Enviada especial a Temuco

calduccia@lmneuquen.com.ar

Norma del Carmen Cid tiene 84 años y se animó a acompañar a su hija en una travesía de una semana desde su casa en el barrio Cumelén de Neuquén hasta Temuco, a 517 kilómetros de distancia, para ver por primera vez al Papa. Ayer, emocionadas, ambas estuvieron atentas a cada palabra de la misa que ofreció Francisco en el país trasandino.

Norma contó que no iba a viajar a Chile pero su hija, Uberlina, insistió. “Ella es muy católica y quería estar, así que ahí decidí acompañarla yo, que soy la mamá, y también vino uno de sus hijos”, explicó.

Agregó que no tenían demasiados recursos para semejante viaje y “dimos tantas vueltas para llegar que no podemos creer que lo logramos, porque ella tiene 64 y yo soy mayor, pero finalmente pudimos”.

Las dos se fueron con tiempo a sacar el pasaje en colectivo para cruzar por Pino Hachado.

Viajaron el 11 de enero, porque se iban a alojar con unos familiares antes de ir hasta Temuco.

Norma contó como una aventura el plan de viaje que las llevó hasta un lugar una de las misas del Papa en Chile. “Nos quedamos en la casa de una parienta -relató- que vive para el lado de Guacolda”, en una zona rural, y el martes 16 a la noche “nos vinimos desde el campo hasta la ciudad, sin saber bien cómo íbamos a llegar al lugar de la misa”.

A falta de mayores referencias, optaron por pedir ayuda en la catedral de Temuco. “Nos atendieron unas señoras y nos mandaron hasta una parroquia, que se llama María del Sagrado Corazón, porque de ahí iban a salir colectivos a las dos de la mañana; así que fuimos y esperamos”, rememoró la neuquina una posta del viaje que le quedará guardado en la retina para siempre.

Como no conocían en detalle el operativo para la misa, se llevaron pocas cosas para pasar la noche en el aeródromo Maquehue, apenas algo de abrigo.

El colectivo las dejó a 6 kilómetros del predio, en el sector de estacionamiento, y de ahí tuvieron que caminar bajo las estrellas, en una fila compacta con miles de fieles de uno y otro lado de la cordillera.

Las mujeres neuquinas hicieron más de lo que ellas mismas pensaban que podían para llegar en tiempo y forma a la misa del Papa en Temuco.

Para Norma, con sus 84 años, fue un sacrificio importante, pero no se queja.

Contó que, mientras caminaban, compraron un puñado de medallitas con la imagen de Francisco para los familiares que quedaron en Neuquén capital. “Fue muy lindo, no nos tenían fe y acá estamos, logramos conocer al Papa”, recalcó emocionada.

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