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Se espera que el brote de casos de la temporada pasada derive en mayores precauciones este 2025. Es importante cortar el desarrollo del Aedes aegypti.
El brote de dengue que experimentó Argentina en la última temporada asusta a la población que teme por una repetición en 2025. Es que, en 2024, con más de 500 mil casos, se trató de una cifra que superó casi 20 veces a la anterior epidemia, en 2016. La prevención, principal herramienta para erradicar el Aedes aegypti.
En este sentido, investigadores señalaron que eventos como este pueden generar mayor consciencia, pero que lo importante es contribuir a terminar con el desarrollo del mosquito que porta y distribuye el virus: el Aedes aegypti.
Un informe de Lancet señaló que tanto el aumento de las temperaturas globales como las modificaciones en los patrones de las lluvias, dos hechos derivados del cambio climático, suman condiciones favorables para que virus como el dengue puedan expandirse incluso en lugares donde era impensado que pudiera desarrollarse.
Los riesgos de transmisión de dengue a través del Aedes aegypti se incrementaron en un 11% entre 2014 y 2023. A su vez, se registró una cifra récord de contagios a nivel mundial, con 5 millones de casos reportados en 80 países, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El 10% de ese total corresponde solo a Argentina.
Según consignó a TN Diego Flichman, bioquímico investigador del Conicet y docente en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el virus tiene temporadas, pero que los climas de las regiones donde está presente también juegan un papel importante. Como ejemplo, puso al norte del país, en donde “hay un clima más cálido todo el año y se nota menos la temporalidad”.
“En verano hay más casos y los picos se dan alrededor de la semana 12, que es a mediados o fines de marzo”, detalló.
Sin embargo, lo que pasó la temporada pasada rompió los pronósticos, ya que el reporte de los primeros casos se adelantó: “A principios de diciembre empezaron a aparecer, en vez de a principios de enero”.
La causa del adelantamiento es “multifactorial”, dijo el investigador: “El primer factor crítico es qué pasa en los países vecinos, como Brasil y Paraguay. Si ahí hay brotes o más casos, acá llega antes”.
La densidad poblacional también es relevante a la hora de revisar las causas del brote. En ese sentido, Flichman comentó: “Los mosquitos tienen un radio de movimiento de 200 metros. En Buenos Aires, donde hay, tal vez, mil personas en una manzana, el mosquito tiene más posibilidades de diseminar el virus”.
“Fue el brote más grande de la historia”, apuntó el investigador sobre las cifras que se registraron entre finales del 2023 y mediados del 2024, con alrededor de 570 mil casos. Los últimos brotes de consideración se dieron en 2016 y en 2020, cuando se reportaron alrededor de 40 mil y 60 mil casos, respectivamente.
Uno de los puntos al que le dan seguimiento los investigadores, además de la suba considerable en la cantidad de casos, es a la recurrencia y la magnitud de estos brotes: se dan cada vez más seguido y son cada vez más grandes.
“En 2016 nos parecían un montón de casos porque no hubo un brote de ese tipo antes, salvo uno en 2009″, consideró Flichman.
El punto a tener en cuenta, señaló, es que se debe cortar la reproducción de mosquitos vectores del virus del dengue. Pero las consecuencias derivadas del cambio climático, como el aumento de las temperaturas (2024 fue el año más cálido a nivel global desde que hay registros) o las lluvias más intensas, hacen que las larvas de aedes aegypti multipliquen sus condiciones favorables para eclosionar y desarrollarse.
El investigador señaló que es fundamental la conducta ciudadana para erradicar el mosquito: “Depende mucho de la consciencia, pero también de las campañas de concientización”.
Es por ello que consideró que “la epidemia de la temporada pasada, que fue la peor, impactó mucho en la gente. Muchas veces, está más consciente y se toman más medidas. Hasta que no ocurren las epidemias, es difícil concientizar”.
“La clave está en eliminar las larvas del mosquito. El primer paso es evitar que el mosquito se pueda multiplicar”, agregó.
Las indicaciones, en ese sentido, son siempre las mismas, pero nunca está de más recordarlas. Lo recomendable es vaciar y lavar todo tipo de recipientes que puedan acumular agua, desde bebederos de mascotas hasta platos de macetas o cualquier otro elemento en el que se pueda disponer agua. También, tirar periódicamente agua hirviendo en rejillas, sobre todo en exteriores o jardines.
El uso de repelente es fundamental para las personas que salen al aire libre y la instalación de mosquiteros puede ser una medida adicional para que los mosquitos no ingresen a los hogares.