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Así es la vida. Angel Correa dio todo lo que tuvo a su alcance para ir a Mundial. Hizo lo imposible. Puso el corazón, justamente. Incluso, hasta ocultó en la última gira una complicación de su afección cardíaca porque sabía que se jugaba sus chances de estar en Qatar 2022. Era su gran sueño.
Sin embargo, este pibe de bajo perfil que se crió en un barrio humilde de Rosario hoy no tiene consuelo. No para de llorar. Todo es dolor. Su gran deseo se derrumbo. Lionel Scaloni dio la lista y el campeón de América con San Lorenzo y actual figura del Atlético Madrid brilla por su ausencia.
Era una de las posibilidades pero igual duele. Hoy hace silencio, pero a mediados de octubre confesó que para la Finalissima con Italia, que se jugó el pasado 1 de junio, les ocultó a los médicos que se le había abierto una cicatriz que tiene en el pecho, producto de una operación del corazón que se hizo en 2014. Todo para estar en ese encuentro. O mejor dicho para estar en Qatar.
En diálogo con TyC Sports, el futbolista del Atlético Madrid dijo: “Eso fue algo complicado. Ya llevaba varios días que se me estaba viendo el alambre que tengo en el pecho. No le dije nada al doctor de la Selección porque quería estar en la Finalissima con el grupo”. Correa fue operado cuando pasó de San Lorenzo a Atlético Madrid por un tumor benigno en el corazón. Se trató de una microcirugía cardíaca.
Correa no sumó minutos ante Italia y reveló en la misma nota que le agarró miedo por lo que le estaba ocurriendo con la cicatriz. “Después de que pasó el partido me agarró un poco de miedo, a mi familia también, me dijeron que le diga al doctor porque se podía llegar a infectar y podía ser grave. No era un dolor, se me había abierto la cicatriz. Se me asomaba el alambre que tengo. Cuando lo hablé con el doctor, era lo mejor volver a Madrid para poder solucionarlo rápido”.
Y así fue. Ángel Correa viajó a España, dio aviso a los médicos de su club y el 6 de junio fue operado con éxito en Madrid.
“En 2014 pasé por una situación difícil cuando me sometieron a una microcirugía cardíaca. Yo apenas tenía 18 años y salí adelante con fe y con amor a la vida, porque de eso se trata, de nunca darse por vencido ni aun en las más feas, nunca bajar los brazos. ¡Seguir metiendo y pensando en positivo!”, expresó Angelito en el posteo. “Un enfermero que me cuidaba en ese hospital, sin conocerme y sin saber quién era, se me acercó a la cama y me dijo al oído que debía estar orgulloso de mis cicatrices porque me iban a servir de mapa para no perderme en la vida, y que cada cicatriz enseña algo, tanto las de la piel como las del corazón y de los sentimientos. Por todo esto, les quiero contar que si Dios quiere, en una semana estaré para jugar de nuevo y para seguir dando lo mejor de mi persona en cada lugar en donde me toque estar”, posteó luego.