Tras confirmar la llegada de Ángel Correa, el Millonario tiene un último objetivo en esta ventana de invierno.
Tras confirmar esta mañana la llegada de Ángel Correa como refuerzo estrella en este mercado de pases, River Plate avanza en el tramo final de esta ventana de fichajes con un objetivo puntual: sumar un volante que aporte desequilibrio ofensivo y así dar por cerrado el plantel de cara a la competencia local e internacional en lo que resta de este 2026.
La reciente confirmación del fichaje de Correa, proveniente de Tigres de México, generó impacto en el fútbol argentino. El delantero, campeón del mundo con la selección en Qatar 2022, firmó contrato hasta diciembre de 2029 luego de una negociación extensa que incluyó cambios de condiciones por parte del club mexicano y episodios de tensión extradeportiva. Finalmente, el monto de la operación fue de 15 millones de dólares por la totalidad del pase, lo que representa la inversión más alta del ciclo actual.
La llegada de Correa refuerza el perfil internacional del plantel. El atacante, de 31 años, regresó al fútbol argentino tras su paso por Atlético de Madrid y San Lorenzo, donde conquistó títulos locales y la Copa Libertadores 2014. En paralelo a la incorporación del punta que viene de jugar en Tigres de México, la dirigencia de River Plate profundizó la renovación del plantel con movimientos de alto impacto.
Además, durante el Mundial, el club había oficializado la llegada del zaguero central Nicolás Otamendi, quien ya se sumó a los entrenamientos bajo la conducción de Eduardo Coudet. También selló los arribos de los uruguayos Mauro Arambarri y Giovanni González, el regreso del delantero Lucas Beltrán y el retorno del goleador colombiano Rafael Santos Borré. Estas incorporaciones refuerzan la apuesta por futbolistas experimentados y con recorrido internacional.
Fuentes de River Plate indicaron que “la idea es ir por un volante con desequilibrio y cerrar el mercado”. La búsqueda de ese perfil responde a la necesidad de agregar variantes ofensivas que acompañen a Ángel Correa y potencien la generación de juego. En ese sentido, si bien desde la dirigencia del conjunto millonario prefieren la cautela y no brindar mayores detalles sobre el último objetivo en esta ventana de transferencias para no entorpecer la negociación, vale recordar que durante este mercado de pases en Núñez sondearon jugadores como Thiago Almada, actualmente en el Atlético de Madrid.
La propuesta formal presentada alcanza los 20 millones de euros por el 50% de los derechos económicos, aunque la oferta compite con el interés del Flamengo de Brasil. También consultaron condiciones por Tobías Andrada, joven promesa de Vélez. En los pasillos del Monumental también sobrevuela el nombre de Esequiel Barco, quien ya supo ponerse la banda roja cruzada en el pecho y tiene intenciones de salir del Spartak de Moscú.
El mercado de pases riverplatense también se caracterizó por una depuración significativa del plantel. En total, la comisión directiva resolvió apartar a 14 futbolistas. Entre los nombres más relevantes figuran el defensor chileno Paulo Díaz, quien rescindió contrato y firmó con Atlanta United; el mediocampista Maximiliano Meza, que arregló su llegada a Independiente; el marcador central Germán Pezzella; el lateral Fabricio Bustos; el volante paraguayo Matías Galarza Fonda; el extremo Alex Woiski; el delantero Maximiliano Salas; el mediocampista Giuliano Galoppo; el punta Ian Subiabre; el volante Santiago Lencina; el colombiano Kevin Castaño y el marcador de punta Andrés Herrera, transferido al Columbus Crew de Estados Unidos.
La transformación del plantel responde a la exigencia de un semestre cargado de competencia. River Plate disputará el Torneo Clausura y la fase final de la Copa Sudamericana, dos frentes en los que la directiva y el cuerpo técnico esperan que el salto de calidad en nombres se traduzca en resultados deportivos.