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El arranque del encuentro debió aplazarse luego de que Leandro Brey quedara sentido y Agustín Marchesín denunciara la caída de elementos contundentes al campo de juego.
Antes de que empiece a rodar la pelota, la polémica se apoderó del estadio Marcelo Bielsa en Rosario: el Newell's-Boca debió aplazarse algunos minutos debido a que los fanáticos de la Lepra lanzaron al campo de juego una serie de elementos contundentes. De hecho, durante el calentamiento previo al compromiso, Leandro Brey, el arquero suplente del Xeneize, quedó lastimado por un vidrio que fue dirigido hacia su cuerpo. Incluso, el ex Los Andes hizo la entrada en calor con un corte evidente en el cuello.
Cuando Darío Herrera se disponía a comenzar el compromiso, otro grupo de fanáticos tiró una lata que contenía humo en su interior y cayó muy cerca de Agustín Marchesín. Por supuesto, el juez debió conversar con los capitanes de ambos elencos y hasta los entrenadores para aguardar hasta que la situación no pasara a mayores para poder empezar el partido, uno de los platos fuertes de la jornada 11 del Torneo Apertura.
Lo cierto es que el cuadro santafesino, más allá del episodio específico, atraviesa un momento más que complejo en el certamen doméstico: arrancó la fecha con los mismos puntos que los colistas del grupo A, Unión y Aldosivi. De hecho, el mal presente del cuadro albinegro llevó al desplazamiento del anterior estratega, Mariano Soso, y la llegada del ex Riestra Cristian "Ogro" Fabbiani. La realidad del Xeneize, al menos en el plano local, es mucho más auspiciosa.
El conjunto azul y oro acumula cinco encuentros seguidos con triunfos, aunque en el derrotero también se incluye la victoria que derivó en la eliminación por penales contra Alianza Lima en la fase 3 de la Copa Libertadores. Con contextos diametralmente opuestos, la violencia volvió a hacerse presente en una cancha y los episodios provocaron debate a través de las redes sociales. El desarrollo del juego nunca estuvo en discusión...