En la previa del Gran Premio de Bélgica, se viralizó un error inesperado con el piloto de la escudería Alpine. Qué pasó.
Franco Colapinto se prepara para lo que viene en el calendario de la Fórmula 1 donde viene de hacer una gran presentación en el Gran Premio de Silverstone, donde dio supo revertir un fin de semana que pintaba oscuro con una mala clasificación. Ahora tendrá que pensar en el GP de Bélgica, a disputarse en el circuito de Spa-Francorchamps durante el fin de semana del 17 al 19 de julio.
Mientras los pilotos tienen una semana más para preparar el fin de semana de carrera, en el circuito ya empezaron a trabajar en los detalles para dejar todo listo con antelación. Sin embargo, deberán cambiar un error que no pasó desapercibido y afecta de lleno a Colapinto.
En las últimas horas se viralizó una foto en las redes sociales que llamó la atención. Es que mostraron los boxes donde estará el piloto de la escudería Alpine y hubo un detalle particular: en vez de decir Franco Colapinto, el cartel mostraba su apellido como "Colopinto".
Cabe recordar que este mismo error había ocurrido en Monza, celebrado el 1° de septiembre de 2024, cuando el piloto debutó en la categoría bajo las órdenes de la escudería británica Williams. Este error tiene aún más relevancia debido a que el piloto ya es conocido en el ambiente del automovilismo por su camino recorrido.
Silverstone entregó una carrera caótica, de esas que premian a quien mejor sobrevive al desorden. Charles Leclerc la ganó capitalizando el derrumbe de Mercedes en su casa, en el fin de semana en que el equipo de la estrella celebraba sus 350 grandes premios.
Pero el resultado que más importa de este lado del mundo se construyó desde atrás: Franco Colapinto largó 19.º, cruzó la meta noveno, con Gasly décimo, en la tarde en que Alpine volvió a meter los dos autos en los puntos. Y por debajo de todo corre el verdadero tema técnico de la Fórmula 1 2026, el que explica la pole, la carrera y hasta el truco que Mercedes inventó para clasificar: la energía.
La carrera se dio vuelta cuando Mercedes, que dominaba con Antonelli desde la pole, se desmoronó. El líder del campeonato sufrió primero un daño en el alerón delantero que lo obligó a una parada de urgencia; más tarde reportó una rotura en la suspensión delantera derecha. Siguió en pista con el auto herido, defendiendo lo que quedaba, hasta que los comisarios le sumaron cinco segundos de sanción por exceder repetidamente los límites de pista. Ese cóctel lo sacó de la zona de puntos.
Leclerc no desaprovechó la oportunidad. El monegasco, que venía de admitir que no sentía conexión con el Ferrari actual, tomó la punta en la largada, llegó a administrar más de 20 segundos sobre Hamilton y controló el resto desde adelante. Una semana después del papelón de Austria, la Scuderia se llevó una victoria en un circuito donde el rendimiento del SF-26 sorprendió desde la primera práctica. Sobre el final, el despiste de Verstappen en la curva 15 obligó al auto de seguridad, que congeló las posiciones hasta la bandera a cuadros.
Para Franco son dos puntos que valen más que la cifra. Largó 19.º, penúltima fila, tras el trompo del sábado por la falla del piso. Metió otra de sus grandes largadas, ganó cuatro puestos en los primeros metros, incluyendo un cruce con Gasly que quedó en roce limpio pero hizo contener la respiración al muro francés.
Desde ahí construyó la remontada con paciencia: aprovechó los abandonos, el virtual safety car de Hulkenberg, el desorden de las paradas y la degradación ajena. Diez posiciones ganadas en un circuito donde sobrepasar cuesta caro. Con la presión de las declaraciones de Nielsen sobre su futuro todavía fresca, la respuesta del piloto llegó donde tenía que llegar: en pista.
Acá va la lectura técnica que explica el sábado y quizás el futuro. Los equipos rivales detectaron en Silverstone un comportamiento extraño en los Mercedes durante la clasificación: tanto Antonelli como Russell levantaban el pie del acelerador justo antes de cruzar la línea de meta en sus vueltas rápidas. La telemetría lo muestra con claridad al comparar con Hamilton, que pasa a fondo. Parece un contrasentido, regalar tiempo en plena vuelta de clasificación. Pero les aseguro que no lo es.
La maniobra busca maximizar la potencia eléctrica disponible en el tramo lanzado hacia la línea. Es, en concepto, la recreación legal de un truco que Mercedes ya había usado a principios de año por una vía más compleja: el apagado inmediato del MGU-K, que la FIA prohibió después del Gran Premio de Japón por razones de seguridad, porque los autos quedaban lentos, incluso detenidos en pista, durante los 60 segundos obligatorios sin el sistema. Mercedes volvió a encontrar el mismo beneficio por un camino que ningún reglamento prohíbe: modular el acelerador con el pie. Otra vez un paso adelante del reglamento, como con la bandera amarilla de Austria. La FIA, otra vez, mira desde atrás.
El detalle importa porque Silverstone fue el examen de energía más duro del año: 70 al 75 por ciento de la vuelta a acelerador pleno, poquísimas frenadas para recargar, el superclipping de regreso. En la sprint se vio en vivo lo que eso significa: Hamilton defendió la punta hasta quedarse sin batería en la recta de Hangar, donde Antonelli lo pasó sin resistencia. En esta Fórmula 1, la vuelta la define quién administra mejor cada megajoule.
Los ritmos de carrera del domingo exigen una lectura cuidadosa. En el promedio general de los mejores autos, la zona media quedó apretadísima: Hadjar arriba con 1:34.75, después Gasly 1:35.61, Lawson 1:35.64, Bortoleto 1:35.67, Lindblad 1:35.68, Colapinto 1:35.71, Hulkenberg 1:35.85. Mirado así, Franco quedó a tres centésimas de Lindblad, y Gasly tres centésimas por delante de Lawson. Un pañuelo.
Pero ese promedio esconde la película real, que aparece al abrir los stints. Con neumáticos medios en el primer tramo, Lindblad giró en 1:35.857, Gasly en 1:36.260, Colapinto en 1:36.477: el Racing Bull ya sacaba cuatro décimas a un Alpine, y seis al otro. Con los duros después de mitad de carrera, la brecha se transformó en abismo: Lindblad 1:34.136, Gasly 1:34.619, Colapinto 1:36.751. Tras la parada, Lindblad giraba entre siete y ocho décimas por vuelta más rápido que los dos Alpine, con el auto liviano de combustible.
¿Por qué el promedio empareja lo que los stints muestran tan distinto? Porque los dos Alpine corrieron empujando toda la carrera para avanzar desde atrás, en tráfico, mientras los Racing Bulls rodaron adelante, con aire limpio, administrando. El número global miente por contexto.
La conclusión honesta es la incómoda: hoy Racing Bulls es más rápido, sobre todo en la gestión del neumático duro en la segunda mitad, justo el punto donde el paquete que Alpine trajo a Austria todavía no encuentra respuesta. Eso confirma lo que el propio Franco había dicho en la sprint: que los Racing Bulls parecen de otra categoría. Los puntos compraron tiempo, no resolvieron el problema de fondo.