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El 2 a 2 de River frente a Rosario Central dejó amargas sensaciones para la mayoría de los hinchas, sin embargo, se convirtió en un día inolvidable para Ian.
En una noche cargada de emociones en el Monumental, una imagen trascendió más allá del resultado entre River y Rosario Central por la fecha 11 del Torneo Apertura: la explosión de alegría de Ian Subiabre al anotar su primer gol en la Primera División. El juvenil de 18 años no solo se sacó la mufa con una definición exquisita, sino que vivió un momento de desahogo personal y familiar que conmovió a todos los hinchas presentes y a los que siguieron el partido desde sus casas.
Corrían los minutos finales del encuentro cuando el extremo santacruceño encontró una volea perfecta que se coló en el ángulo izquierdo del arquero Jorge Broun. Golazo. Acto seguido, Subiabre corrió eufórico hacia la tribuna San Martín, con los brazos en alto, gritando con el alma y señalando al cielo. Esa celebración, cargada de emoción, fue solo el inicio de una catarata de gestos conmovedores que continuaron después del partido.
En las tribunas, su familia no pudo contener las lágrimas. En un video que se viralizó rápidamente, se los ve con la camiseta número 38 —la que usa Ian— abrazándose entre sí, tomándose la cabeza y llorando de felicidad. El orgullo era visible en cada rostro, pero en particular en el de Martha Vivar, la mamá del futbolista, quien se encargó de compartir su emoción con todos a través de las redes sociales.
“Gracias hijo por tanta felicidad. Te amo tanto, mi jugador favorito”, escribió Martha en una historia de Instagram, acompañada por una imagen enternecedora donde se los ve juntos a la salida del estadio, aún con la adrenalina a flor de piel. La dedicatoria fue breve, pero sincera. Un reflejo de todo lo que vivieron madre e hijo para llegar hasta ese instante.
El vínculo entre Ian y su madre es muy estrecho, y ella ha dado muestras públicas de su amor incondicional. No es la primera vez que Martha expresa su orgullo por el camino que viene transitando su hijo. A fines de 2023, luego del debut de Subiabre con la Selección Argentina juvenil, ella sorprendió a todos al tatuarse en el brazo una foto del delantero vistiendo la celeste y blanca. "Por siempre en mi piel, mi barrilete cósmico", escribió entonces en sus redes, haciendo un guiño a la célebre frase de Víctor Hugo Morales que inmortalizó a Maradona.
La historia de Ian Subiabre es la de muchos pibes que sueñan con llegar a Primera, pero también es única por la manera en que emociona. Su desahogo en la cancha es el reflejo de años de esfuerzo, de viajes, de ausencias, de entrenamientos a deshora, de dejar atrás su hogar en Puerto San Julián para cumplir el sueño de llegar a River.