El ex campeón mundial de peso mediano había nacido en Caleta Olivia y en los últimos años se dedicaba a sostener comedores populares en el conurbano bonaerense.
Jorge "Locomotora" Castro, ídolo del boxeo argentino y excampeón mundial de peso mediano, murió este miércoles a los 59 años tras descompensarse en el Bingo de Morón.
Según confirmó a Infobae su compañero de streaming, Jonathan Di Primio, el ex púgil sufrió un fuerte dolor de pecho alrededor de la medianoche, recibió los primeros auxilios en el lugar, pero no pudo ser reanimado.
A su vez, fuentes del Ministerio de Seguridad citadas por La Nación, indicaron que tras un llamado al 911, se hizo presente en el lugar un móvil del comando de la patrulla de Morón. Al llegar la asistencia médica, se constató que el exboxeador ya había fallecido.
El encargado del establecimiento, Matías Harfiel, contó que Castro se encontraba en el interior del bingo cuando se descompensó alrededor de la medianoche. Al parecer, el exdeportista padecía diabetes.
Jorge Alberto Castro había nacido el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, en el extremo austral de la Patagonia. El apodo de "Roña" lo acompañó desde sus primeros años en los gimnasios del boxeo nacional, antes de que la "Locomotora" se convirtiera en el nombre que lo haría mundialmente conocido. En los últimos años se había instalado en Morón, donde volcó su tiempo y sus recursos a la apertura de un comedor comunitario para personas en situación de vulnerabilidad.
Desde la pandemia sostenía comedores y merenderos en Lomas de Zamora, además de proveer mercadería a otros espacios barriales. En octubre de 2025 había anunciado que preparaba un comedor para 500 personas en Morón y describía el aumento de la demanda con una frase que sintetizaba su mirada: "Ahora no vienen los pibes, viene la gente grande, personas de 70 años que se ponen a llorar porque se jubilaron y no les alcanza la plata".
El propio Castro había vivido en carne propia las privaciones de la infancia, y eso era lo que explicaba su compromiso: "Yo pasé hambre, pasé frío, a mí no me lo puede contar ningún político, yo hago lo que deberían hacer ellos".
La consagración de Jorge Castro llegó el 10 de diciembre de 1994 en un estadio de béisbol de Monterrey, México, frente al estadounidense John David Jackson. El combate por el título mundial CMB de peso mediano parecía perdido.
Castro perdía en las tres tarjetas, tenía un ojo cerrado, estaba ensangrentado y con la espalda contra las cuerdas cuando conectó un gancho de izquierda al mentón que derribó a su rival y revirtió completamente el combate. Jackson no se levantó. En la conferencia de prensa posterior, Castro llamó a ese impacto "la mano de Dios", en referencia directa a Diego Maradona, de quien era amigo personal.
El nuevo campeón regresó a la Argentina convertido en héroe popular y retuvo el título en dos defensas sucesivas, incluyendo una revancha ante Reggie Johnson. A lo largo de su extensa carrera disputó más de 140 peleas como profesional, recorriendo rings de todo el mundo con una combinación de corazón y poder de golpe que lo convirtió en referente del boxeo nacional de los años 90.
En los últimos años, Castro había sumado presencia mediática en la televisión nacional. En octubre de 2025 fue el primer eliminado de MasterChef Celebrity, el reality de cocina conducido por Wanda Nara en Telefe. "Para mí yo cocino bien", dijo al salir. También había participado en Gran Hermano.
Tras su salida del programa, anunció que a los cuatro comedores que ya sostenía en Lomas de Zamora, y a los otros diez espacios que abastecía con mercadería, iba a sumar uno nuevo en Morón. "Me gustaría que vengan y vean la verdadera cosa, cómo es la gente que viene a comer", decía. "A mí tampoco me alcanza, y eso que tengo mi negocio, mi gimnasio. En casa somos ocho con mis hijos y mis nietos."
Su trayectoria también incluyó un grave accidente automovilístico en Buenos Aires en junio de 2005: sufrió un colapso pulmonar, fue sometido a una cirugía de urgencia y, fiel a su carácter, volvió a pelear. La resiliencia que mostró en el ring la demostró también fuera de él. Castro deja un legado que excede los títulos: el de un campeón que nunca olvidó de dónde venía.