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El Millonario cayó 2-1 en el Beira Río y los brasileños se impusieron en una tanda interminable.
River no pudo aguantar la ventaja cosechada en la ida y perdió 2-1 ante el Inter de Porto Alegre en tierras gaúchas. Si bien el último campeón del fútbol argentino había logrado descontar y seguir vivo gracias a un tanto en el tiempo de descuento, la tanda de penales acabó por sentenciar las aspiraciones de uno de los candidatos al título, que se quedó con las manos vacías en los octavos de final.
A diferencia del primer encuentro, Martín Demichelis decidió dejar a Nacho Fernández en el banco de los suplentes y priorizar la tenencia de la pelota, sin tanta verticalidad. A través de lanzamientos a la espalda de los laterales, la iniciativa del Millonario empezó a echar raíces y Esequiel Barco tuvo una chance concreta a los 11', pero su remate se fue por arriba del travesaño. Luego, los comandados por el Chacho Coudet respondieron ante un error en la salida de Paulo Díaz que Enner Valencia no pudo capitalizar.
De todas formas, aquel fue el único tramo en el que la visita pudo mostrarse superior. Con una postura mucho más ofensiva que la semana pasada, el conjunto gaúcho apabulló a la Banda en su propio arco y empezó a convertir en figura a Franco Armani: el atacante ecuatoriano contó con dos ocasiones claras, después de interesantes acciones colectivas, pero el arquero campeón del mundo logró contener ambas. La estabilidad defensiva de los de Núñez pendía de un hilo.
Después de varios minutos de desconcierto, en los que los Colorados estuvieron muy cerca de igualar la serie, una modificación táctica de Micho le otorgó más intensidad e incluso más claridad a la hora de la construcción a River. Enzo Pérez, imposibilitado de competir contra la dinámica del mediocampo rival, salió reemplazado con una molestia y Nacho se hizo cargo del equipo. Se lo notó falto de ritmo y hasta impreciso a la hora de asistir a sus compañeros, pero le imprimió más movilidad. Sobre el cierre, un centro del volante ex Gimnasia estuvo a punto de ser conectado por Lucas Beltrán, pero Sergio Rochet le cambió la trayectoria a la pelota.
Con la presión de su gente y la necesidad de cosechar un resultado favorable, el Inter avanzó con Valencia como estandarte: el artillero mostró su capacidad de crear ocasiones por sí solo y pergeñó una buena oportunidad justo al inicio del complemento, pero el golero albiceleste acompañó el disparo que se iba desviado. Ya a los 61', con la Banda apostando a los envíos aéreos y a la capacidad de pivoteo del 9 -que tiene ofertas de la Fiorentina y del Benfica-, Mauricio convirtió el primer tanto del cotejo, pero fue anulado por posición adelantada.
Cuando parecía que el elenco ganador en la ida iba camino a emparejar el desarrollo del partido, los brasileños golpearon con pelota detenida, acaso uno de los puntos más flojos del Millonario en la actual temporada: a los '70, Wanderson lanzó un centro al espacio desde un córner y Gabriel Mercado hizo cumplir la inexorable ley del ex. Hasta ese momento, la serie iba directo a la tanda de penales.
La pesadilla para la visita no culminó allí: si bien el cuerpo técnico buscó paliar las falencias de mitad de cancha hacia atrás con el ingreso de Robert Rojas, un tiro libre le permitió a los de Coudet ampliar diferencias. Alan Patrick lanzó un buscapié con forma de remate hacia el arco de Armani y el balón se terminó metiendo sobre el costado derecho. El DT millonario pecó de inexperiente y tardó en realizar las modificaciones necesarias.
Todo parecía indicar que River se había quedado sin nafta y que ya estaba todo sentenciado. Sin embargo, casi en el último aliento, Agustín Palavecino -que también entró en la segunda etapa- le dio una asistencia perfecta a Robert Rojas desde un tiro de esquina para colocar el 2-1. El trajín copero de los de Núñez, una vez más, le jugó a favor y lo hizo resurgir de las cenizas. Incluso, el club argentino contó con otras tres oportunidades clarísimas para igualar en el descuento, pero desaprovechó todas.
La tanda de penales también tuvo todos los condimentos habidos y por haber: después de una primera instancia de aciertos totales, Pablo Solari convirtió su tiro pero, con el césped embarrado, le pegó con las dos piernas. Así, el árbitro decidió denegar el gol, pero Carlos de Pena también marró el suyo y la historia continuó. Cuando las acciones estaban empatadas 8-8, Rojas reventó el travesaño y Rochet le dio el triunfo y la clasificación a los Colorados.