Además, brindó explosivas declaraciones acerca de su relación con el Consejo del Fútbol.
El defensor Cristian Lema se retiró del fútbol profesional. La decisión la tomó después de haber estado más de un año sin jugar en Boca Juniors. Aunque estaba en condiciones físicas y tuvo ofertas a lo largo de este mercado, el chubutense de 35 años optó por colgar los botines, alejarse definitivamente del fútbol y dedicarle tiempo a su familia y a sus emprendimientos personales.
El oriundo de Puerto Madryn se instaló en su ciudad natal después de haber iniciado su carrera deportiva en el año 2007 y haber vestido las camisetas de Guillermo Brown, Newell’s, Tigre, Quilmes, Belgrano de Córdoba, Benfica de Portugal, Peñarol de Montevideo, Damac de Arabia Saudita, Lanús y Boca, su última experiencia. Ganó un título en Portugal y otro en Uruguay.
Lema firmó en Boca a principios de 2024 y se convirtió en el primer refuerzo de la era Diego Martínez. En ese entonces, el Xeneize desembolsó alrededor de 500 mil dólares por su ficha y llegó proveniente de Lanús para disputar los torneos locales y la Copa Sudamericana. Completó 23 de los primeros 28 partidos del equipo en el inicio de esa temporada, siendo considerado titular casi indiscutido hasta el quiebre de su estadía: la semifinal de la Copa de la Liga en la que Boca fue eliminado por Estudiantes tras un penal que cometió y su expulsión. Con la camiseta azul y oro, disputó 34 cotejos y convirtió un tanto (a Rosario Central).
Tras la renuncia del Gigoló, Lema jugó un partido bajo el interinato de Mariano Herrón (triunfo 1-0 ante Argentinos Juniors en la Bombonera) y otro ya con Fernando Gago como DT (empate 1-1 ante Deportivo Riestra, también en la Bombonera), que fue el último de su carrera profesional. Luego, el departamento médico de la institución informó que sería baja por varios meses: “Lesión con compromiso de los ligamentos externos del tobillo izquierdo y lesión parcial de la sindesmosis tibioperonea anterior inferior”.
Lema pasó por el quirófano y se perdió la pretemporada 2025. Durante su rehabilitación, decidió infiltrarse para bloquear una molestia en su articulación, pero la lesión se acomplejó y se vio obligado a permanecer 20 días sin ningún tipo de actividad de campo. Volvió a tomar ritmo físico y futbolístico y fue considerado por Gago recién a mediados de abril del año pasado. Estuvo en el banco de suplentes hasta la salida de Pintita. Permaneció como relevo durante los siguientes tres partidos del nuevo interinato de Herrón y, tras la designación de Miguel Ángel Russo, pidió no viajar al Mundial de Clubes y ser negociado en el mercado de junio.
Tras el Mundial de Clubes, el chubutense fue marginado definitivamente del plantel profesional junto a Marcos Rojo, con quien forjó una estrecha relación, y Marcelo Saracchi. Su intención fue rescindir el contrato de mutuo acuerdo, pero desde su entorno aseguraron que Boca recién se comunicó con él sobre el cierre del mercado de pases para definir su salida y eso hizo que ya no hubiera opciones para firmar en otro lado. Así, pasó a entrenarse en soledad o con juveniles, ya que Rojo se fue a Racing.
Frente al fallecimiento de Russo y la asunción de Claudio Úbeda como DT principal, la situación de Lema no se modificó. A lo largo de este último semestre del año pasado, maduró la determinación de abandonar definitivamente el fútbol. Lema entró a Boca por la puerta grande y se retiró, en silencio, por la de atrás. “Mi último tiempo en Boca quizás mi decisión del retiro. La tomé antes de diciembre, hoy estamos en otra etapa de la vida que hay que afrontar. Por ahí uno no está preparado, pero ya es momento de cambiar. No fue por algo físico, yo sé que puedo seguir jugando, pero cuando la cabeza dice hasta acá, no tiene sentido seguir”, expresó en el programa Locos por la Redonda el ahora ex futbolista de 35 años, que aseguró que tenía propuestas para jugar en Argentina y el exterior, pero que se acomodó a la agenda familiar y se radicó definitivamente en Puerto Madryn.
Sobre su experiencia en el llamado Mundo Boca, relató: “Es complicado, al estar adentro se nota más. Te lo hacen sentir todos los días. Tenés que ser muy precavido en un montón de cosas, se habla demasiado. Se hablan 22 horas de Boca y un poco de los demás. Y mayormente mal, porque parece que es lo que vende. No está bien hace un tiempo, desde que el presidente (Juan Román Riquelme) tomó, no ha podido ganar. Yo cumplí un sueño, como él dijo el día que me presentó, para mí era un sueño. Había tenido oportunidades antes, tomé otras decisiones, me fui afuera y demás, pero no me arrepiento de nada, más allá de cómo terminó. Hubiera elegido hoy lo mismo, era algo que yo quería”.
Y sobre su relación con Riquelme, puntualizó: “Era la que tienen todos, nula. No tenés relación con él. Lo ves, sí. Hablás si él quiere hablar porque, si no, no hablás. Va muy poco a los entrenamientos, básicamente nada te diría. Va en momentos específicos, en alguna derrota dura o un mal momento, no es que está en el día a día. Habla con ciertos jugadores, puede ser con los referentes o alguno que él quiera. Después no mucho más”.
Por último, habló de sus horas más difíciles en Boca: “En junio del año pasado pedí que me dejaran salir porque me quedaban seis meses de contrato y no tenía sentido que siguiera. No les servía a ellos ni a mí. Se lo dije a Russo, que me agradeció que yo fuera a hablar porque en ese momento nadie hablaba, nadie te decía nada. Él habló después, me dijeron que sí y ellos lógicamente intentaron sacar un préstamo o algo para el club, pero tampoco fue que habían hecho una compra por mí. Se manejan de una forma que ellos creen que les favorece. El último día que cerraba el libro de pases, me dijeron que sí tenía un club, que me vaya. Entonces yo me río y les digo a dónde quieren que me vaya, si los clubes que yo tenía ya se habían reforzado. Los clubes tienen un tiempo determinado para esperarte. Es muy difícil salir bien de Boca, siempre el malo parece ser el jugador".