Ocurrió en Rosario durante un partido de la octava división de la liga local. El damnificado denunció en la Justicia.
Un árbitro de apenas 17 años denunció haber sido golpeado, perseguido y amenazado de muerte durante un partido de fútbol juvenil en Rosario. El episodio ocurrió el domingo por la mañana en un encuentro de octava división entre Club Atlético Fisherton y Defensores de Funes, correspondiente a la categoría 2011.
La víctima fue identificada como Bautista Pereyra, árbitro de la Asociación Rosarina de Fútbol, quien terminó refugiándose en un vestuario para escapar de la situación. Posteriormente, debió recibir atención médica por las lesiones que sufrió durante el incidente.
Todo habría comenzado luego de que Pereyra expulsara a dos jugadores de Defensores de Funes. Según consta en la denuncia, tras esa decisión se produjo una invasión del campo de juego por parte de futbolistas y familiares del equipo visitante, que derivó en la agresión contra el joven árbitro.
En medio de la confusión, Pereyra consiguió correr hasta uno de los vestuarios y ponerse a resguardo. Sin embargo, dos jugadores habrían continuado con las amenazas desde el ingreso al lugar.
“Te vamos a esperar a la salida y te vamos a matar”, habría sido una de las frases que recibió el adolescente mientras permanecía refugiado.
Ante la gravedad de la situación, el coordinador de las divisiones inferiores de Fisherton intervino y ofreció pedir asistencia policial para garantizar que el árbitro pudiera abandonar el predio de manera segura.
Una vez que el plantel visitante y sus acompañantes se retiraron del lugar, otro árbitro llevó a Pereyra hasta su casa. Allí, su familia decidió trasladarlo a un hospital público para que fuera atendido por las heridas provocadas durante el ataque.
Durante la tarde del domingo, Bautista Pereyra y su padre realizaron la denuncia formal por lo ocurrido. Debido a que algunos de los presuntos agresores también serían menores de edad, intervienen la Fiscalía de turno y la Secretaría de la Niñez.
La familia del árbitro aportó información y, de acuerdo con la presentación realizada, el joven estaría en condiciones de identificar a cuatro jugadores y a un padre que habrían participado de la agresión.
Ahora, la investigación deberá establecer qué responsabilidad tuvo cada uno de los involucrados y reconstruir cómo se desarrollaron los hechos dentro del predio de Fisherton, ubicado en Muiño al 9155.
Mientras avanza la causa, en las redes sociales comenzaron a difundirse videos registrados durante el episodio. En algunas de las imágenes se observan corridas y momentos de tensión dentro del complejo deportivo.
El caso volvió a generar preocupación en el fútbol rosarino, especialmente porque involucra a un menor de edad que se encontraba cumpliendo la función de árbitro en una competencia infantil.
El episodio también reabrió el debate sobre la violencia que se registra en las divisiones inferiores y el comportamiento que deben mantener jugadores, familiares y adultos responsables durante este tipo de encuentros. La situación puso nuevamente sobre la mesa la necesidad de garantizar que las categorías formativas sean espacios seguros tanto para los futbolistas como para quienes cumplen funciones arbitrales.