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"Cuando estábamos haciendo la cola para entrar con mi hermana, la Policía empezó a reprimir. De un momento para otro, empezaron a tirar gases y me dieron un balazo en el ojo. No entendía lo que pasaba. A raiz de eso, recibí un adoquín en la cara", cuenta en el inicio de su relato a TyC Sports , Rodrigo Arballo, el último de los heridos en el trágico Gimnasia-Boca que permanece internado.
Tiene comprometido el ojo por un balazo de goma y una triple fractura de pómulo, además de una custodia que no pidió. Y revela que desde la Policía llaman a su familia para reunirse.
"Las puertas ya estaban cerradas con candado y la policía empezó a tirar gases lacrimógenos, a tirar tiros, a pechearte con los caballos, te pegaban con los palos. Fue una salvajada lo que hicieron", relató Rodrigo. A su vez, aseguró que "fue impactante cómo se infló el ojo en dos segundos".
Su hermana lo encontró inconsciente y lo llevó como pudo. "Me arrastró. El auto estaba en el puesto verde enfrente del zoológico. Fue un caos llegar hasta ahí, desvanecido", dijo. A su vez, contó que no lo aceptaron en el Hospital San Martín y que por eso terminó en el Rossi. "No me quisieron atender. Me anotaron y no me quisieron atender. Mi hermana me tuvo que traer al hospital Rossi", afirmó.
Por otra parte, Rodrigo reveló que su esposa Gisela también es una de las víctimas de la represión policial. "Tiraron de cerca, a quemarropa. Mi señora tiene nueve tiros en la espalda. A mí me agarraron de lleno en la cara. Tengo mucho miedo, estoy muy triste porque no sé si voy a volver a ver", expresó.