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Patricia Vivanco, una de las referentes del arbitraje del básquetbol neuquino, contó su experiencia de dirigir en un deporte cada vez más dinámico y también cómo se maneja cuando la designación es para impartir justicia entre hombres. La zapalina, que este año ya dirigió dos finales de la Liga Nacional Femenina, también explicó detalles de evolución del juego, lo que implica dirigir en los diferentes niveles y también su valoración del nivel que tienen los árbitros de Neuquén.
“Este año, en marzo, tuve la posibilidad de dirigir el tercer juego de la final de la Liga Nacional Femenina entre Berazategui vs Quimsa. Además tuve participación en el Súper 4 de la Liga Nacional Femenina, dirigiendo la final entre Obras vs Quimsa en el 2022”, contó orgullosa a LM.
Antes en los comienzos de su carrera ya mostraba autoridad y por eso fue designada para la final de los Juegos de la Araucanía, en el 2018 en Región de Magallanes, en Chile ,y la final de los Juegos EPADE, en la Provincia de la Pampa en el 2021.
“Tengo 27 años, nací en la ciudad de Zapala y soy árbitro hace siete”, contó. “Al arbitraje llegué por un curso que se dio en Mariano Moreno. En ese momento estaba estudiando para profesora de educación física y me interesó saber más del deporte desde otro punto de vista. Tuve mi etapa como jugadora hasta los 22, 23 años, luego decidí dedicarme solamente a arbitrar”, recordó.
Para Vivanco no es lo mismo dirigir en el máximo nivel que en la Liga Federal. “Tiene sus diferencias en cuanto al ritmo de juego y a su intensidad. A veces es difícil establecer la magnitud de un contacto y decidir si sancionar o no. En ese sentido, la Liga Federal también tiene un alto nivel de contactos físicos, pero es en donde estoy más acostumbrada a desempeñarme, y conocer a los jugadores es más que importante”, señaló.
Como les ha ocurrido a muchas mujeres que les toca desempeñar su función en ambientes de hombres, su camino no fue fácil, aunque cada vez nota que hay una mayor naturalidad.
Consultada por la mayor dificultad en ese sentido, afirmó: “Desde mi punto de vista lo más complicado es la aceptación. Se están rompiendo las estructuras y se ven muchos cambios en el ambiente. Nos encontramos con lugares donde ya nuestra presencia es normal y en algunos lugares todavía cuesta ver una figura femenina desempeñando el mismo rol que un hombre”.
En cuanto al respeto de los jugadores añadió: “la mayoría respetan, pero algunos ya sea porque no te conocen o porque no les parece habitual que los dirija una mujer, suelen tener reacciones no apropiadas. Cuando ya te reconocen como parte, se genera un entorno más ameno, donde los jugadores se acercan con respeto a preguntarte situaciones de juego y aquellos que no, contamos con herramientas para que sean sancionados”, explicó.
En relación a la situación de acoso que vivió su colega Bianca Tedesco quien denunció y expuso su situación públicamente hace dos años denunciando a Sebastián Moncloba, capo arbitral de la Liga Nacional de básquet opinó. "Creo que son situaciones muy complejas en las cuales poder tener el apoyo y las herramientas para sobrellevar lo que pasa es fundamental. Si no contamos con personas que nos guíen en un proceso tan duro, terminamos haciédonos a un lado y no es justo. En particular, no me toco vivir ninguna situación similar, pero si se todo el camino que hizo Bianca y marcó un antes y un después, ya que alzar la voz no es fácil y los temores abundan" .
Dirigir finales no le representa mayores dificultades que ameriten algún ritual especial. Solo “compartir antes y después de cada juego con mis compañeros, observar y disfrutar el ambiente de la cancha antes de que comience el juego”, contó.
Sobre cuánto se mejoró el juego con los cambios reglamentarios dijo que “estamos en una etapa de constantes cambios que tratan de enriquecer el juego para que sea más dinámico de lo que ya es. Aquellos que vieron en paralelo la liga Nacional Femenina y el resto de las competencias, notaron los grandes cambios que se daban por dos o tres modificaciones al reglamento”.
“Las modificaciones –agregó- son siempre para mejorar y potenciar al deporte. El poder de adaptación a ello es lo que nos hace permanecer en las categorías”, resumió.
"Una de las mayores dificultades que encontró en su carrera fue abstraerse de la presión que significa la proximidad que hay en el básquet con los espectadores. Y costó la adaptación al comienzo porque uno no cuenta con la experiencia de sobrellevar dos situaciones al mismo tiempo. A medida que uno transita su carrera, lo que pasa fuera de la cancha queda en un segundo plano y se aprende a solo focalizar la atención en lo que pasa con los jugadores y las bancas de sustitutos”, describió.
Sobre este punto, como le sucedió a muchos colegas, vivió momentos difíciles. “Tuve situaciones en las cuales tuvimos que esperar en los vestuarios hasta que todo se calme para salir”.
Destacó el trabajo de Carlos Herrera, otro de los referentes del referato neuquino en el deporte de los cestos.
“Carli para nosotros es un referente. Él ama esta profesión. Nos guía y transmite su conocimiento para que cada día logremos mejorar un poco más. No es casualidad que lo convoquen para dirigir finales. Trabaja para eso y para el colegio, para cada integrante y para que el referato de la provincia esté en lo más alto”, destacó.
También rescato el trabajo del colegio de árbitros. “Para nosotros los logros son de todos, porque todos aportan su granito de arena para que en lo individual a cada árbitro le vaya mejor y crezca cada día más en las competencias. Es más que favorable para nosotros cada logro que se da, porque alienta a todo el equipo a querer superarse, y para los que están realizando sus primeros pasos, a evolucionar”, concluyó.