NEUQUÉN
¿Cómo debería crecer la ciudad de Neuquén, teniendo en cuenta que la horizontalidad tiene los límites lógicos que marca el ejido municipal? ¿Tendría que seguir expandiéndose hasta agotar la cantidad de tierras o debería comenzar a crecer de manera vertical?
Estas preguntas siguen siendo analizadas por urbanistas de todo el mundo a la hora de evaluar las conveniencias de planificar las ciudades para que sean más ordenadas, con edificios sustentables y con una mejor calidad de vida para quienes las habitan.
Para el presidente del Colegio de Arquitectos, Diego López de Murillas, hay que cambiar el paradigma de desarrollo y comenzar a pensar en el crecimiento vertical.
Un ejemplo de este tipo de desarrollos es el que se llevó a cabo en la Avenida Olascoaga, a la altura del club YPF. “Si ese predio se loteaba a la manera tradicional, en esa superficie podrían vivir 60 familias. Sin embargo, hoy viven 150 y con espacios comunes que elevan la calidad de vida, como la pileta, el quincho y los espacios de deportes”, explica.
También están los casos de viejas construcciones que se proyectaron en altura, como los departamentos de Fonavi (Fondo Nacional de la Vivienda) que se hicieron en una superficie no muy grande delimitada por las calles Santa Fe, Basavilbaso, Ameghino y Buenos Aires.
“No hay que demonizar a la vivienda multifamiliar. Se podrían construir hermosos barrios sustentables, aumentando la densidad del lugar, pero con mejor calidad de vida para los vecinos”, sostiene.
La tendencia de las grandes ciudades del mundo a crecer de manera vertical responde a varios factores, aunque es el crecimiento demográfico el que obliga a este tipo de planificaciones.