Estados unidos.- Aunque aún no se han despejado las dudas sobre si vino antes la gallina o el huevo, un equipo de investigadores de la Universidad de Princeton ha dado la clave que explica el porqué de la forma de cada huevo. En el estudio que se presenta en la revista Science, Mary Caswell Stoddard y sus colaboradores analizaron 49.175 huevos de 1400 especies, dos de ellas ya extintas. Ni las características del nido o el número de descendientes en una puesta, ni el modo de desarrollo, ni los factores ambientales están relacionados con su figura elíptica: los huevos deben su forma a la adaptación de los pájaros al vuelo.
“Mis colegas y yo estábamos intrigados por la gran variedad de formas de huevo que observamos en las aves. ¿Por qué los huevos de búho son casi esféricos y los de los colimbos son elípticos?”, se preguntaba Stoddard, y agregó: “Nos sorprendió encontrar que había una fuerte correlación entre la capacidad de vuelo y la forma del huevo”.
Estos resultados contradicen las teorías anteriores que se apoyan en el tipo de hábitat o la historia de vida del animal para explicar la silueta de los huevos. Hasta entonces se pensaba que su apariencia cónica evitaba, por ejemplo, en aves rupestres, que cayeran por los acantilados, al rodar en pequeños círculos. También se afirmaba que el tipo de huevo condicionaba la eficacia de la incubación, dependiendo del tamaño de una nidada.
Ahora, los nuevos datos sugieren que la medida del índice mano-ala (HWI, de sus siglas en inglés hand-wing index), una manera de calcular la eficacia de las aves en el vuelo y por lo tanto su capacidad de dispersión, induce la forma que tienen los huevos de los pájaros, que no es redonda como la de otros animales, y por qué varía tanto de una especie a otra.
¿Confirman entonces estas conclusiones las aves que han perdido la capacidad de volar? Stoddard lo aclaró: “En la mayoría de las aves que han perdido la capacidad de volar, como los avestruces, los huevos son a menudo casi redondos”. Por tanto, la nueva teoría parece corroborarse también para este tipo de animales. “Esto es lo que podríamos predecir, dado que las aves que se adaptan al vuelo tienden a poner huevos más asimétricos y elípticos. Sorprendentemente, los pingüinos, que no vuelan, ponen huevos bastante asimétricos. Pensamos que esto puede deberse a que sus cuerpos están adaptados para nadar de forma eficaz”.
Según Claire Spottiswoode, una ornitóloga de la Universidad de Cambridge, la adaptación al vuelo ha dotado a los pájaros de características aerodinámicas que originan una pelvis estrecha por la que sólo un huevo angosto puede pasar. Por eso, dado que un polluelo tiene que caber en ese espacio, los huevos presentan una cáscara de contorno elíptico y asimétrico. “En el futuro nos gustaría conocer mejor la relación entre el HWI, la anchura de la pelvis, el tamaño del oviducto, y el tamaño o la forma del huevo”, cerró Stoddard.
1400 Las especies analizadas que aportaron esos 49.175 huevos en el trabajo.
49.175 Los huevos analizados en el estudio de los investigadores de la Universidad de Princeton.
Las teorías anteriores hablaban del hábitat o de la historia de vida del animal para explicar las formas.