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El ladrón fue sorprendido por personal policial que presta servicio en la Comisaría Primera. Ya se había apoderado de algunos elementos del comercio, con los cuales intentó darse a la fuga, pero le resultó imposible escapar. Tenía consigo una notebook y un parlante que había sustraído del local.
El intento de robo tuvo lugar minutos después de las 2 de la madrugada. Vecinos, alertados por el ruido que provocó la rotura del blindex del comercio, llamaron a la Policía para informar sobre la situación. En un principio no sabían si se había tratado de un hecho vandálico, de alguien que rompió la vidriera al pasar, o si se trataba de un robo en curso. Pero el ladrón no se preocupó mucho por disimular su presencia.
El Comando de Operaciones Policiales recibió el alerta de los vecinos y lo derivó a la Comisaría Primera, alertando sobre un robo en curso en un comercio de calle Salta. Hacia allí se dirigió una comitiva de uniformados dispuestos a frustrar el robo y aprehender al delincuente.
Al llegar al comercio, los efectivos policiales observaron a un sujeto que intentaba escapar del lugar por el hueco que había dejado en el vidrio de la puerta de ingreso al local. El ladrón tenía en su poder una computadora portátil y un parlante, presuntamente sustraídos del interior del local.
Los policías dieron la voz de alto y el delincuente se resignó, sabiendo que ya no tenía escapatoria. Lo identificaron y lo trasladaron a sede policial en calidad de demorado, donde fue puesto a disposición de la Justicia.