Rousseff, reelegida en 2014 en unos reñidos comicios en los que se impuso por tres puntos porcentuales al opositor Aécio Neves, dijo que sus adversarios "tienen derecho a discrepar", pero "no pueden jugar en forma sistemática a la división del país".
La mandataria también volvió a criticar la operación policial mediante la cual su antecesor y padrino político, Luiz Inácio Lula da Silva, fue llevado en forma coercitiva a declarar ante la Justicia por asuntos de supuesta corrupción.
Rousseff censuró nuevamente que la Justicia haya trasladado a Lula desde su casa a una comisaría y aseguró que "no es posible aceptar" ese tratamiento con "personas que nunca se recusaron a declarar, como es el caso del ex presidente".
Lula es investigado por supuesta ocultación de patrimonio y blanqueo de dinero, aunque la Justicia ahora intenta determinar si también está involucrado en el delito de enriquecimiento ilícito.
Según Rousseff, "no tenía ningún sentido llevarlo por la fuerza", pues "acudió siempre que fue convocado" y se trata de una persona que "nunca se juzgó mejor que nadie".
Globo denuncia intimidación
El poderoso canal de televisión Globo de Brasil, uno de los medios más críticos hacia la gestión de la presidenta Dilma Rousseff, denunció un intento de "intimidación" y "censura" por parte de militantes del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) que se concentraron frente a la emisora, entre quienes estaba la hija del ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva. "La TV Globo evalúa que la manifestación es un intento de intimidar el trabajo de la prensa", se afirmó.