Según esta versión, la mujer decidió terminar la pelea con un certero baldazo de pintura sobre el auto.
El vehículo permaneció en el lugar por varias horas y su dueño prefirió no exponerse ante la obra de arte contemporáneo. Seguramente se pasará la mañana averiguando con un chapista la manera más barata de sacarle lo blanco a lo bordó.