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Distinguen por su trayectoria a la infectóloga neuquina Liliana Calanni

La destacada medica fue reconocida por la Sociedad Argentina de Infectología en un reciente congreso internacional.

La Sociedad Argentina de Infectología (SADI) distinguió por su trayectoria a la médica infectóloga neuquina Liliana Calanni durante el cierre del vigésimoprimer congreso de la especialidad que organizó la entidad los días 25 al 27 de octubre en la ciudad de Buenos Aires. La infectóloga del ministerio de Salud de la provincia, comentó a LMNeuquén que la distinción "fue una sorpresa" y reconoció que "la emoción fue muy grande porque se trata del reconocimiento de los colegas".

Calanni, quien estuvo presente en el congreso del que participaron en forma presencial y virtual prestigiosos expertos nacionales e internacionales, confesó que en el momento de recibir la plaqueta de reconocimiento "me lloré todo". "Pasaron un video en el que integrantes del servicio de Infectología del Hospital Castro Rendón, y médicos y médicas con las que trabajo desde hace tiempo hicieron una síntesis de las actividades que realizo y he realizado a lo largo de estos años. Fue muy emotivo escucharlos y el afecto que me han brindado", agregó.

La ministra de Salud de la provincia, Andrea Peve, felicitó a Calanni por este reconocimiento. "Muy merecido este reconocimiento por parte de la Sociedad Argentina de Infectología, se de tu incansable trabajo y esfuerzo todos estos años, es un gran orgullo poder aprender de vos", escribió en su cuenta de Twitter.

Calanni señaló que su vocación por la medicina se despertó "desde muy chica" y que nadie de su familia estaba vinculado a esa carrera. Respecto a la especialidad, afirmó que cuando empezó a cursar la materia Microbiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires "fue un amor a primera vista”.

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Luego de recibirse, a comienzos de los años '80 realizó su formación en el Sanatorio Güemes: "Fue una época de gloria porque como jefe estaba el doctor Daniel Stamboulian y un conjunto de profesionales de primera línea como Reinaldo Chacón en oncología, Julio Sánchez Avalos en hematología, entre otros”, señaló.

"La vocación por la medicina se despertó desde muy chica, y respecto a la Infectología cuando empecé a cursar Microbiología en la facultad fue un amor a primera vista por la especialidad", dijo Calanni.

Posteriormente Calanni junto a la joven médica Luisa de Wouters tuvieron la oportunidad de realizar la rotación en otros servicios en hospitales de un país de Latinoamérica. El doctor Stamboulian había decidido que fueran a rotar a Perú pero eran momentos complejos por la presencia en ese país de Sendero Luminoso, una organización armada del Partido Comunista peruano. "Finalmente nos fuimos a México donde trabajamos en Distrito Federal y Guadalajara. La experiencia fue fantástica porque nos permitió saber que estábamos muy bien formadas", describió.

Tras la experiencia en México, ambas se trasladaron a Estados Unidos "donde rotamos seis semanas en un hospital de Los Ángeles donde encontramos una gran cantidad de pacientes HIV positivos que ingresaban diariamente”. "Ese tiempo en Los Ángeles fue una lección tremenda", aseguró la médica. Fue la época en que comenzaron los primeros ensayos clínicos que demostraron que la AZT ralentizaba el progreso del VIH en seres humanos. La AZT se convirtió en el primer fármaco aprobado para el tratamiento del VIH. “Aunque parezca mentira también fue clave para la sociedad americana la muerte del reconocido actor estadounidense Rock Hudson que pudo decir que era gay además de tener HIV”.

"En 1985, con Luisa de Wouters hicimos una rotación de seis semanas en un hospital de Los Angeles, Estados Unidos, donde encontramos una gran cantidad de pacientes HIV positivos que ingresaban diariamente”, comentó la especialista.

Su paso por Atlanta, la ciudad más extensa del estado de Georgia, Estados Unidos, fue sumamente importante porque "es el lugar clave para los infectólogos porque allí están los CDC, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades", que monitorean la salud pública y desarrollan estrategias para la prevención y control de las enfermedades. "Aprendimos de todo en infectología pero fundamentalmente sobre HIV", sostuvo.

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A fines de 1985, Calanni volvió a la ciudad de Neuquén, "con un montón de libros de Infectología, el poco dinero que me había dado mi padre lo invertí en libros y cds con mucha información de la especialidad con lo que me armé una biblioteca bárbara".

En el Hospital Castro Rendón junto a su colega Eduardo ChIocconi, "empezamos a trabajar en equipo formando enfermeras en control de infecciones, cuestión que se sabía poco como también lo que hacía un infectólogo; realizamos un trabajo en conjunto con los microbiólogos y farmaceuticos".

"Cuando volví a Neuquén, después de rotar en México y Estados Unidos, me traje un montón de libros de la especialidad, el poco dinero que me había dado mi padre lo invertí en libros y documentos con mucha información de la especialidad. Me armé una biblioteca bárbara", dijo Calanni.

La pandemia y el rol del infectólogo

Consideró que la pandemia de coronavirus "visibilizó el rol del infectólogo del que se conocía poco". Desde el comienzo de la pandemia, Calanni ha aportado su conocimiento junto a la doctora Lucy Pérez, médica infectóloga y la especialista en Control de Infecciones, Elvia Tillería, llevando adelante el plan provincial de Prevención y Control de Infecciones Asociadas a Cuidados de la Salud (IACS) y Uso Adecuado de Antimicrobianos (ATM). "Estamos apoyados por la Fundación Centro de Estudios Infectológicos (Funcei), creada por el doctor Daniel Stamboulian, y Pan American Energy llevando adelante este plan para implementar diversas estrategias para la prevención y control de infecciones asociadas al cuidado de la salud en hospitales públicos y en clínicas privadas, con el objetivo de crear una red de profesionales".

Calanni manifestó que el interés por las infecciones asociadas a cuidados de la salud "nos interesan porque 5 de 100 pacientes, se considera globalmente que la padecen”. Recordó que en 2011, la Organización Mundial de la Salud (OMS) llamó a la reflexión bajo el lema Si no actuamos hoy no vamos a tener cura para mañana, "haciendo referencia a que el 50 por ciento del uso de antibióticos es en medicina humana, y el otro 50 por ciento en animal y el agro, por lo que hay que trabajar de forma articulada”.

Además Callani se desempeña actualmente en la unidad de infectología del CEIN y en las clínicas Pasteur y Clínica Modelo Cipolletti. “Además una vez por semana hago consultorio en el Hospital Castro Rendón porque allí tengo mi corazón, aunque desde 2016 estoy jubilada en el hospital, sigo yendo".

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