NEUQUÉN
Un día como hoy, en 1947, el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor de la República Argentina (SMATA) estableció el 24 de febrero como día no laboral y remunerado para sus trabajadores, que a partir de ahí pasaron a tener un día para reflexionar acerca del oficio. Pero la fecha escogida no es azarosa, sino que tiene un trasfondo histórico particular, ya que ese mismo día pero del año anterior Juan Domingo Perón asumió su primer mandato como presidente, en 1946.
En este contexto, SMATA, liderada en esos años por Adolfo García, decidió fijar la jornada (con la aprobación de la Secretaría de Trabajo y Previsión de la Nación) como el día del mecánico ya que consideró tal fecha en un escrito “el triunfo de la auténtica democracia” luego de la Década Infame (1930-1943) y los gobiernos militares de 1943-1946. Aquel 24 de febrero entonces para el sindicato se consideró el día como un triunfo para los trabajadores en un acuerdo que involucró empresas automotrices, trabajadores y Estado.
Desde aquel momento, pasados 71 años, el oficio ha atravesado muchos cambios propios del devenir histórico, pero hay algunas cosas que se mantienen intactas. Una de ellas surge de las palabras de Eduardo Elía, secretario general de la seccional Neuquén de SMATA, que nuclea a los 2400 trabajadores del rubro en la provincia. “El mecánico es mecánico para toda la vida, es una profesión que se siente en el alma”, afirmó Elía. Y a partir de esta frase es posible tener una percepción de lo que implica un trabajo que conlleva un gran esfuerzo físico pero que se realiza con pasión. “A nosotros nos encanta desarmar un vehículo y ver dónde está la falla, o hacer una pintura y que quede bien”, sostuvo Elia, y añadió: “No nos importa que sea un trabajo sucio”.
Otro factor a considerar para el sindicalista es que en el último tiempo los mecánicos asisten a un cambio que hace que su labor esté más tecnificada en aspectos como la incorporación de elementos electrónicos a los motores, así como el uso de computadoras para conocer las fallas de cada vehículo. “Yo abro un motor de ahora y me pongo a llorar. Hoy ni ves el motor, pero tenés un chip que lo ponés en la computadora y ves todo”, contó con un poco de nostalgia.
La tecnificación es quizás uno de los desafíos que la profesión tiene a futuro, pero que con el entusiasmo que los mecánicos ponen a su labor diaria se puede superar. Porque, como el sindicalista concluye, “los mecánicos estamos enamorados de lo que hacemos”.
2400 Es la cantidad aproximada de mecánicos que trabajan en la provincia.