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Fueron contemporáneos y rivales. Dos fuera de serie del tenis. Más allá de la pica y los celos que existieron en su momento, a esta altura del partido se estiman. Por eso, José Luis Clerc se quebró este domingo en Almorzando con Mirtha Legrand al hablar de la salud del inigualable Guillermo Vilas, que lucha contra un importante deterioro cognitivo, enfermedad que padece desde hace años.
"Me mueve mucho, disculpen. Está complicado”, dijo Batata al borde de las lágrimas.
“Me emociona mucho porque se portó muy bien con un tema personal familiar, y para mí eso borró todo. Borró la competencia, los malos momentos. Es muy doloroso lo que está viviendo”, Batata Clerc en la mesa de Juanita Viale, respecto a cómo se encuentra una leyenda del deporte nacional.
Teté Custarot, otras de las invitadas en el programa dio su punto de vista: “Pero, qué noble de tu parte, porque fue tu gran rival también, fue muy impresionante todo lo que pasó con ustedes, inclusive había mucha rivalidad, y esto habla de una nobleza que supera todo lo que se disputaban en ese momento y esta emoción es lindísima”.
Clerc explicó: “Hace muchos años estaba en Rolland Garros y me fui a su academia de tenis en Mallorca y me mandó un Whatsapp y me dijo Batata, estoy un poco enfermo. Es muy duro hablar de él. Yo hice toda mi carrera a su lado, lo extraño y sufro mucho por él”.
Batata fue un fenómeno pero tuvo la mala suerte de coincidir con la época de gloria de Vilas. Es el segundo jugador con más títulos en la historia del deporte en la Argentina, sólo por detrás de Willy(49-21).
Las vanidades, los egos y el impacto de la fama se interpusieron entre ellos, que pasaron de amigos a enemigos acérrimos, que jugaban en equipo para la Argentina pero sin hablarse porque no se soportaban. Hoy los tiempos son otros, definitivamente. Vilas, complicado por un problema de salud que lo degrada, tiene a su alrededor un hermético grupo de personas habilitadas para verlo. Entre ellos está Batata Clerc, un caballero, un amigo por sobre todas las cosas.