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El adiós a un ídolo: Román dejó el fútbol

A los 36 años, Riquelme anunció su retiro. Abanderado de un estilo, fue considerado por muchos el último 10 del fútbol actual. Amado por todo Boca y respetado por buena parte del resto, se despidió como “un agradecido”.

Buenos Aires
El fútbol ya no juega con enganche. Juan Román Riquelme, último exponente de un estilo que se va extinguiendo, anunció ayer su retiro del fútbol profesional. El 10, relegado por la tenaz voracidad del vertiginoso juego moderno, aseguró que comenzará una nueva etapa en su vida, fuera de las canchas.
“He tomado la decisión de dejar de jugar el fútbol. Me siento un afortunado. Me ovacionaron del primer al último partido”, arrancó Riquelme. Y agregó: “Disfruté cada partido de fútbol. Cada vez que hice un pase, un gol. La pasé muy bien. Una maravilla. Ojalá la gente haya disfrutado de cómo jugué. Yo intenté pasarla bien”.
El enganche dijo que espera que “la gente haya disfrutado” de su juego y remarcó que nunca podría “jugar contra Boca”. “Ahora seré hincha, sufriré con Agustín (su hijo). Somos muy bosteros. Ojalá este semestre podamos ganar algo”, señaló uno de los máximos ídolos de la historia del club, dueño durante años de una camiseta con enorme peso, que llevó a la gloria mundial frente al Real Madrid.
La decisión de Riquelme se produjo horas después de que se dilatara su pase a Cerro Porteño de Paraguay. “Ningún trabajo me va a dar las alegrías que me dio el fútbol”, añadió, y también valoró “al hincha de River”, porque siempre lo trató “muy bien”.
El “10” le dedicó unas palabras a su amigo Pablo Aimar, quien realiza la pretemporada con el elenco millonario. “Ojalá que este semestre podamos disfrutar a Aimar. Que ese tobillo no le moleste”, indicó, y agregó: “Después de haber ascendido con Argentinos y de haber cumplido todos mis sueños con la camiseta de Boca me parece que esto es lo mejor”.
Sobre el balance que hizo de su carrera, Román afirmó: “Es una maravilla saber que el hincha de Boca nunca me va a poder reprochar que no defendí los colores y que con Boca tengo un sentimiento especial. Es mi club, es mi casa”.
“Me quedan muchos recuerdos, la he pasado muy bien. Jugar a la pelota es lo más lindo que hay. Espero que la gente haya disfrutado de cómo yo jugué al fútbol. Siempre intenté pasarla bien. Empiezo una nueva vida y quiero aprender”, expresó. También se refirió a los entrenadores que tuvo y que lo marcaron en el fútbol. “Lo admiro a Néstor Pekerman. Me hizo jugar al lado de jugadores increíbles. Confió en mí. Tuve grandes entrenadores: a  Bilardo, a Bianchi, a Falcioni, Ischia, Van Gaal, Benito Floro, Pellegrini, Basile, Russo, el Bichi Borghi”, recordó. Evocó a su vez una frase sobre él que dijo el holandés Van Gaal cuando lo dirigió en el Barcelona: “Con la pelota es el mejor del mundo, pero sin ella jugamos con uno menos”.
Ayer se despidió uno de los mejores de los últimos tiempos, competidor claro por el título de ídolo más grande de la historia de Boca. Uno que quedará en la historia. Las generaciones venideras seguramente preguntarán por él.

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