La más reciente reincorporación es la de Chiquititas, que con la excusa de homenajear a Romina Yan -hermana del jefe de la señal de las pelotas- lograron llenar otra hora de programación a muy bajo costo.
Entretener: Para El Trece lo más importante son los programas de juegos, con generosos premios.
En tanto, sumó cuatro enlatados: ¿Qué culpa tiene Fatmagül?, Sila -ambas novelas turcas-, Escalera al cielo -coreana- e Imperio, con origen en Brasil. Como si fuera poco, ahora pondrá al aire Moisés y los diez mandamientos, compatriota de Avenida Brasil.
En total, Telefe suma 9 horas de repeticiones en su programación, y para compensar, financia la ficción de Nancy Dupláa y Pablo Echarri, La Leona, uno de sus tanques de guerra en el prime time.
9 horas es el tiempo total que Telefe les dedica a las repeticiones.
En ese tiempo se pueden ver viejas producciones, como La niñera, Avenida Brasil, Dulce amor, Chiquititas, Casados con hijos, Los Simpson y La familia Ingalls.
Con su propia fórmula
En El Trece las cosas son un poco diferentes. A pesar de que dieron de baja las repeticiones de Las mil y una noches porque no les estaba rindiendo, pusieron al aire uno de sus eternos clásicos: El Zorro, de Guy Williams, filmado en 1957.
Sin embargo, el secreto para ahorrar de Adrián Suar está en sus programas con panelistas que ocupan toda la tarde, como El diario de Mariana y Este es el show, en donde tratan la actualidad de la farándula argentina.
A esto se le suma el ciclo conducido por Guido Kaczka, A todo o nada, que con su fórmula repetida de El último pasajero consigue un promedio de 7 puntos de rating. Con la premisa de entretener, la señal del solcito mantiene Los 8 escalones y le sumó la versión argentina del exitoso programa norteamericano Killer Karaoke, Canta si puedes.
Como los culebrones también le rinden, también le dejó un espacio a Los ricos no piden permiso y Esposa joven, otro enlatado turco.
Un abismo separa los costos locales de lo extranjero
Adrián Suar comentó el año pasado, durante una entrevista, que la realización de Los ricos no piden permiso cuesta aproximadamente 60 mil pesos por capítulo, lo que dejó al descubierto que las productoras prefieren comprar enlatados de afuera ya que, si les va mal en el rating, las pérdidas no serán exorbitantes.
"La ficción nacional perdió muchísimo espacio. Esto ya ocurrió y siempre va de la mano de las crisis económicas. En esta coyuntura, los productores están cautos porque no hay torta publicitaria. Hoy perder con una ficción representa un impacto difícil de absorber, y si les va mal con una lata, no les parece tanto", explicó Leandro Calderone, autor de Guapas y aliados, entre otras producciones.
Por otro lado, los programas con panelistas -el boom de los últimos años- también les dan grandes ganancias a los gerentes de programación. Es que los protagonistas no llegan a ser más de 10 personas que sólo se dedican a opinar sobre algún hecho relevante del día o bien sobre lo que ocurra con los famosos del país (tema que les interesa, y mucho, a los argentinos).