Un equipo internacional de investigadores detectó en el océano Antártico que la única corriente oceánica que circunnavega el planeta se está acelerando. Esto podría tener severas consecuencias en los mares y en el clima de nuestro planeta.
El análisis de décadas de datos les permitió a los científicos comprobar, por primera vez, que la Corriente Circumpolar Antártica (CCA) está sufriendo una aceleración. Para el estudio, que fue publicado en la revista Nature Climate Change, se usaron ediciones por satélite de la altura de la superficie del mar e información recogida por las 4.000 boyas distribuidas por todo el mundo por Argo. Así, se logró identificar una tendencia en la velocidad de la capa superior del océano Antártico que había permanecido oculta para los científicos hasta ahora.
Los vientos predominantes del oeste se intensificaron con el calentamiento del clima y dinamizan los remolinos oceánicos, que son movimientos circulares de agua que van en contra de las corrientes principales. A su vez, el cambio de temperatura del océano está causando la importante aceleración de las corrientes oceánicas. Cabe resaltar que la CCA rodea la Antártida y separa el agua fría del sur del agua subtropical más cálida justo al norte. Esa parte con mayor temperatura absorbe gran parte del calor que las actividades humanas añaden a la atmósfera de la Tierra. Por esta razón, los científicos consideran vital comprender su dinámica para intentar predecir sus cambios y cómo estos pueden influir en el clima en otros sectores del planeta.
Cuando el gradiente -cantidad de diferencia de calor- entre las aguas cálidas y las frías aumenta, las corrientes entre esas dos masas se aceleran. “La CCA está impulsada principalmente por el viento pero demostramos que los cambios en su velocidad se deben sorprendentemente en su mayor parte a cambios en el gradiente de calor”, afirmó Lynne Talley, coautora del informe. Para los investigadores, es probable que el ritmo de la corriente se incremente aún más a medida que el océano Austral siga absorbiendo calor por el calentamiento global.
La principal consecuencia es que, combinado con el aumento de la temperatura de los océanos, incitan a una mayor tasa de deshielo en la Antártida. Además, se pueden observar cambios en todos los aspectos, desde la temperatura del mar hasta la salinidad, cambios en las condiciones subsuperficiales, cantidad de carbono y otros tipos de intercambios de propiedades, alterando así los diferentes ecosistemas.
Alerta por los ríos atmosféricos
Una investigación de la Universidad de Yale, de Estados Unidos, advirtió que el cambio climático podría generar que los ríos atmosféricos sean más intensos, lo que provocaría más lluvias extremas.
Los ríos atmosféricos son largas corrientes concentradas de vapor de agua. Según el estudio publicado recientemente en la revista Nature, en algunos casos, los niveles promedio de precipitación durante los eventos de estos fenómenos podrían aumentar hasta 20 milímetros por mes y estos peligros seguirían aumentando drásticamente. Se estima que Europa, por ejemplo, experimente lluvias extremas con más de un 100% de frecuencia que durante el siglo pasado.