Sin embargo, fue así: su ego terminó por traicionar al líder del cártel más importante de México. Según reveló ayer la procuradora general de México, Arely Gómez, una de las claves para localizarlo fueron los contactos que había iniciado él mismo con actores y productores cinematográficos para comenzar un rodaje sobre su propia vida de leyenda. Incluso hasta había realizado algunos castings, y en persona.
Mientras se decide si se da lugar a la extradición solicitada por los Estados Unidos, ayer, el criminal de 58 años regresó a la misma prisión de máxima seguridad, ubicada a unos 90 kilómetros de la ciudad de México, de la que se fugó el 11 de julio, huyendo por un túnel de más de 1,5 kilómetros. En 2001 había huido escondido en un carro de lavandería.