En los últimos meses, reinaba el pesimismo entre los allegados a la víctima debido a que no fueron informados de ningún avance en la causa penal abierta en el Juzgado de Instrucción a cargo de Sonia Martín. Sin embargo, el asesinato del abuelo Martínez Parra reavivó inesperadamente el incidente de febrero. En primer lugar, Pichún y sus hijos se vieron sorprendidos por la detención de Carlos Carrasco. Se trata del mismo joven que tiempo atrás, con llamativa insistencia, quería alquilarle una pieza a la madre del Tilo.
"Cuatro veces fue a mi casa, se metió para adentro y le dije que no tenía ningún departamento. Yo vivo sola y tuve miedo, porque insistía", recordó Pichún.
Lo descrito se podía atribuir a una casualidad pero los Bustos se enteraron de una aparente confesión de Carrasco, quien ante una o más personas habría revelado: "Yo lo maté" (en referencia al Tilo). A la vez, habría deslizado que se trató de un crimen por encargo.
Los comentarios llegaron a oídos de Pichún y sus hijos y no pudieron evitar hacer conjeturas. "¿Por qué insistía tanto el joven en alquilarle a Adelina?", fue la pregunta que surgió del grupo familiar en los últimos días.
Aunque los allegados a Bustos presumen quién habría pagado para matarlo, prefieren esperar la actuación de la justicia cipoleña. "Todos mis hijos quieren saber lo sucedido y me preguntan sobre lo que hace la justicia, porque quieren que salga a la luz", indicó Pichún.
Adelina es madre de cuatro hijas mujeres y un varón. Con dolor, explicó que al Tilo "lo mataron y lo dejaron tirado. La Policía Federal se dio cuenta de lo sucedido cuando pasó por el lugar. A mí me avisaron recién a las 9 de la noche".
Por otra parte, se mostró molesta porque la moto en que se movilizaba la víctima fue secuestrada por la Policía de Fernández Oro y sólo permaneció un tiempo en la unidad. Pichún aseguró que "fui a comprar frente a la comisaría y ya no la veo, estaba en ese lugar".
El Tilo vivía junto a su madre, en pareja y era padre de una niña de corta edad.
Inquietud
Los familiares de la víctima esperan una reunión con el fiscal Marcelo Gómez
Hay un dato fundamental del crimen de Eduardo Bustos que los investigadores conocen y que podría determinar la suerte de las pesquisas: el disparo mortal fue realizado con una pistola de calibre 45.
Una vaina servida fue secuestrada por Criminalística en el lugar del hecho y por este motivo se hicieron varios allanamientos para dar con el arma.
Ayer, los familiares de la víctima esperaban tener una charla con el fiscal Marcelo Gómez. Desde la detención de Carlos Andrés Carrasco, de 23 años, y los posteriores comentarios sobre su posible intervención en el asesinato del 24 de febrero, no duermen tranquilos. "Yo no ando bien, pero quiero que el fiscal Gómez nos diga si dijo algo sobre el crimen de mi hijo", destacó Pichún.