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Con las medidas de confinamiento en vigencia y con tendencia a ir aumentando, el crecimiento del e-commerce se sostiene y en ese contexto el mercado logístico mantiene el alza que lo llevó a convertirse en un boom en 2020. Según datos de la CACE (Cámara Argentina de Comercio Electrónico), en la Argentina el e-commerce creció un 124% el año pasado. Este fenómeno, relacionado con el boom de las compras online, impactó de llenó en un área clave en este proceso: la logística.
“La logística es una herramienta, un brazo ejecutor de los cambios culturales, comerciales y estratégicos que están ocurriendo en el mundo. El e-commerce está transformando la forma en la que se vende y acercando productores a consumidores: el mundo se encamina a una mayor logística y a menor intermediación. Antes había una larga e inevitable cadena: productor, distribuidor mayorista, distribuidor minorista, punto de venta, consumidor, porque no había forma de llegar de forma directa”, explica Hernán Sánchez, Director Comercial de Celsur, especialista en servicios logísticos.
Los intermediarios eran la forma de llegar al lugar al que había que llegar en tiempo y forma. “La globalización redujo la cantidad de lugares donde se producen las cosas, pero multiplicó el intercambio de comercio y eso representó un crecimiento exponencial de la logística, porque hay que transportar más. Eso generó, además, economía de escala y un gran beneficio para el mundo en general en términos de costo”, dice Sánchez.
De este modo, la explosión del e-commerce exigió servicios logísticos asociados cada vez más aceitados y eficientes. “Vamos hacia ellos -apunta Sánchez-, una mirada mucho más en lo que se entiende b to c, el business to customer”.