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El efecto Sideways en el Merlot

Una frase en esta multipremiada comedia causaron efectos insospechados en el mercado de este varietal. La historia en el día del Merlot.

“Si alguien pide Merlot, me voy. No pienso tomar ningún maldito Merlot”, es la línea más recordada de la película Sideways (Entre Copas en los países de habla hispana). El que habla es Miles un apasionado del vino que lleva a su amigo Jack a recorrer bodegas como “despedida de soltero”. La frase y algunos comentarios más de Miles en esta multipremiada comedia hicieron caer las ventas y el precio del Merlot en EE.UU., así como aumentar muchísimo la demanda de Pinot Noir. Una serie de coincidencias, descuidos y mala prensa son los condimentos del llamado Efecto Sideways.

“Miles no odia el Merlot, lo ama. Sin embargo, era el varietal favorito de su exesposa. Él se rehúsa a beberlo por los amargos recuerdos del divorcio y el amor perdido. La botella de vino más preciada de Miles, que bebe solo al final de la película, es uno de los grandes vinos del mundo, un Château Cheval Blanc 1961, que es un corte de Merlot y Cabernet Franc. La parte del guion que clarifica esto nunca fue incluida en la película”, explica Joel Quigley quien hizo la parte de asesoría para Fox a la hora de filmar.

Quigley formaba parte de una organización sin fines de lucro para desmitificar y comunicar el vino y fue contratado para ayudar a los productores y actores. “Cuando leímos el guion antes del acuerdo, nuestro grupo pensó ‘wow, esto podría disparar las ventas de Pinot Noir en EE.UU.’ Y lo hizo. Pero no vimos que Sideways impactaría negativamente en las ventas de Merlot.” ¿Por qué? La respuesta es simple: el Merlot es la base de muchos de los vinos más afamados de Francia como el citado Cheval Blanc o Pétrus (la primera elección de los productores). Miles no podía odiarlo.

“Era solo una broma”, explicó en su momento el director Alexander Payne. Sin embargo, no es la primera vez que las escenas de Hollywood impactan tan profundamente en el mercado. En la película de 1934 It happened one night, Clark Gable se quita su camisa mostrando que no usaba camiseta. Inmediatamente las ventas de camisetas en el país cayeron un 40% y lo siguieron haciendo a escalas similares durante los años siguientes. La película simplemente las puso, sin ser su objetivo, en tela de juicio. Y cayeron.

Algo similar pasaba con el Merlot en Estados Unidos. Para 2004, cuando se estrena Entre Copas, vivía un pico en su popularidad o, para muchos, el radio máximo de su burbuja. Durante años se explotó la cepa, que se había vuelto la favorita de los norteamericanos, incluso bastardeando su calidad.

El Merlot aparecía en todos lados, incluso en productos de belleza, y se cultivaba en todos lados. Es una cepa que encuentra su mejor expresión en los climas frescos y ante su popularidad las bodegas de California la plantaron en lugares que no eran los ideales. El éxito de la película cuestionó qué se estaba bebiendo y para muchos el “fucking Merlot”, como le dice Miles, se volvió sinónimo de snobismo y de neófitos.

Diferente es el panorama en nuestra Patagonia por ejemplo, un lugar perfecto para el Merlot por su clima frío, gran amplitud térmica y vientos que favorecen la sanidad. Su estilo es más frutado y elegante y esto la ha convertido en el sitio de referencia. En ese sentido, no puedo dejar de recomendar mis Merlot favoritos de Familia Schroeder, referentes de Neuquén: Saurus Estate, entrada de gama sabroso y frutado; Alpataco, que antes solo iba a exportación; o Familia Schroeder, un gran ícono para beber o guardar.

Entre Copas la puso sobre el tapete y la cepa no lo resistió. Desde 2005 en EE.UU. las ventas de Merlot caen un 1,4% constante y principalmente cayeron sus precios para la gama media y baja. Al contrario, la demanda de Pinot Noir creció un 16% tras el éxito de la película y desde ahí lo hizo a tasas del 9% anual. Un estudio de 2014 del Vineyard Financial Associates estima que el costo para los viñateros representó unos 400 millones de dólares.

Más allá de estos datos, que son concretos y ciertos, hay mucha información que se repite simplificada, tergiversada y sin matices. El Merlot sigue siendo el tercer varietal más vendido de Estados Unidos, si bien perdió buena parte del mercado y sobre todo valor. Visto de otra manera, fue más grande el impacto sobre el Pinot Noir que sobre el Merlot. Pero algunos críticos norteamericanos se preguntan si no están cambiando malos Merlot por malos Pinots.

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