"Fueron cuatro años de mucha eclosión hormonal: diez jóvenes guapos, con trabajo, dinero y fama, imagínese. Los fines de semana alquilábamos una casa en Segovia y Javi Calvo (uno de los actores) se disfrazaba de botones y nos escribía historias de miedo. Luego follábamos todos con todos y nadie se enfadaba", reveló Úrsula en una entrevista con la Sociedad de Gestión de Artistas e Intérpretes española.