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Paula Bistagnino
Especial
Le da vergüenza que lo llamen humorista y cuando tiene que completar un formulario, en el casillero de “ocupación” pone “empleado”. Miguel Granados (29 años) dice que su gran pasión es la música y que lo del humor en la televisión fue surgiendo casi de manera natural hasta convertirse en un trabajo que empieza a darle satisfacciones y, sobre todo, la posibilidad de divertirse y “no tener que salir a buscar laburo”, bromea.
Hijo mayor de Pablo Granados, Migue -como lo llaman todos- se crió en la trastienda de Videomatch entre los amigos de su papá -Pachu Peña, Yayo, Pichu Straneo- y después de una serie de intentos de estudiar varias carreras que no terminó, empezó a trabajar como asistente de producción en Sin codificar, hasta que sus chistes constantes lo llevaron al otro lado de la cámara. Su popularidad se viralizó este año en la radio, de la mano de Elizabeth Vernaci y Humberto Tortonese, con un personaje que se convirtió en el hit del humor político: Martincito, el niño gorila, una satirización de un chico de 4 años que vive en Nordelta, adinerado, antikirchnerista y fascista.
¿Cómo nació el niño gorila?
La verdad es que surgió jodiendo. En 2013, con Homero Petinatto habíamos hecho dos primitos que hablaban con una impunidad tremenda y era muy divertido. Y yo quería volver a hacer un personaje que fuera un nene... Porque sí, porque soy como un niño eterno. Y fue la Negra -Vernaci- la que me propuso hacer un niño que hablara de política.
¿En quién te inspirás para hacerlo?
Yo de política no entiendo nada de nada. Pero en serio: ni siquiera sé lo que es ser anti-K. Y eso es lo mejor del personaje: que los oficialistas lo bancan porque satiriza a los gorilas, y los gorilas se divierten porque habla como ellos. Es genial. Pero no se me ocurrió a mí solo. Creo que en el humor la clave de los goles es quién te da el pase: y tanto la Negra como Tortonese son dos bestias en esto, así que ellos hacen que parezca que yo soy bueno.
¿Cómo se hace para no saber nada de política y construir ese personaje?
Con observación. Yo soy malo imitando, pero soy bastante observador. Y ponele que me subo a un taxi y el taxista es un “facho mataputos” y me cago de risa escuchándolo y saco cosas de ahí. Tengo amigos anti-K y otros recontra-K, así que saco de todos un poco. Eso es lo más genial, que como no tengo ni idea, me caen bien todos.
Pero ¿no te interesa nada la política?
Básicamente, no me interesa la vida adulta. Yo quiero volver a tener 17 años y no tener que preocuparme por nada. Me molesta tener que saber qué es el IVA y ocuparme de hacer trámites. No quiero hacer cosas de grande.
¿Tenés un tatuaje de Toy Story?
Sí, y estoy muy orgulloso de tenerlo.
¿El humor es una herencia de tu papá?
El humor es algo que me sale, pero no es que yo sea todo el tiempo un jodón. De hecho, soy un poco como mi papá, que si lo ves en un shopping por ahí es medio mala onda. Yo jodo con mis amigos todo el tiempo, pero después soy medio tímido y a veces también medio malhumorado.
¿Cómo te llevás con la popularidad?
Por un lado, está bueno que la gente te reconozca y te salude, pero a veces también es medio difícil porque soy medio tímido y también porque en esto de las redes sociales todo el mundo habla y muchas veces te putean porque sí. Entonces por ahí tenés mil comentarios copados y uno en el que te agreden, pero a mí me duele ese en el que me agreden.
Hacés chistes con la gordura y con ser “el hijo de”, ¿es una manera de combatir los complejos?
Totalmente: mejor reírte vos de eso antes de que otro te venga a decir algo. Antes me jodía que me dijeran “el hijo de", pero ya está. Ahora igual hay muchos pibes más chicos que me conocen más allá de mi viejo, y entonces ya no me pesa eso. Pero de ahí surgió el sketch del “sindicato de hijos de famosos”, porque somos varios con el mismo problema (se ríe)... Y estuvo buenísimo que se copara Dalma Maradona, porque imaginate lo que es para ella si a mí me pesaba. Es como con lo de la gordura: como soy acomplejado, prefiero ser el primero en hacer chistes.
También sos músico igual que tu papá. ¿Te gustaría poder dedicarte a eso?
Sí, me encantaría. Ahora estoy en la rueda con esto y eso fue un poco lo que le pasó a mi viejo también: él es músico y tiene unos temas buenísimos, pero el humor y la tele lo encasillaron. Es difícil bajarte de la rueda cuando empieza a andar. Pero a veces les digo a los de Sin codificar, cuando me hacen disfrazar de Gatúbela, 'che, no jodan, que de esto no vuelvo más y mi sueño es cantar canciones de amor'.