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El Municipio pierde más de $1 millón por vandalismo

Los más dañados son los espacios verdes con mucha concurrencia.

Ana Laura Calducci

calduccia@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Hay quienes dejan su marca en las calles por la necesidad de expresarse, de hacer visible un mensaje para todos, pero están también los que sólo buscan hacer daño por diversión o quizás, al contrario, por aburrimiento. Según estimaciones de quienes se ocupan de las reparaciones, el Municipio pierde más de un millón de pesos al año por este tipo de destrozos.

El escenario más frecuente para las roturas son los espacios verdes con mucha concurrencia (ver aparte). Allí no se salva nada: destrozan desde hamacas y luminarias hasta los propios árboles. Pero, curiosamente, el destino habitual de la ira anónima es el sistema de riego.

El director de Espacios Verdes, Pablo Canziani, contó que cambian entre 20 y 25 válvulas por semana. Como los viernes quitan los aspersores, los dispositivos quedan al descubierto y eso los vuelve un blanco fácil. Los vándalos los obstruyen con palos, vidrios o directamente los patean hasta deformarlos. Cada uno cuesta 200 pesos.

“También nos roban las bombas, pero eso es más en las plazas de barrio; aunque ahí está el tema económico y no es sólo dañar por dañar, nos cuestan de 12 a 18 mil pesos cada una”, comentó. Hay épocas en las que llegaron a tener cuatro reposiciones por mes.

Otro foco de destrozos son las luminarias. Hay semanas en las que se salvan de los vándalos y otras en las que rompen 15 en un solo día. El recambio de cada luz led cuesta 7 mil pesos y, en un año, el desembolso supera los 500 mil pesos.

Los toboganes y hamacas se deterioran en circunstancias distintas. Están quienes los rompen adrede, aunque lo habitual es la desidia. Canziani indicó “se suben tres o cuatro chicos a una hamaca y los padres no les dicen nada”.

Los cubos de basura también son blanco del vandalismo. Cristian Haspert, subsecretario de Limpieza Urbana, señaló que este año tuvieron que reponer 300 cestos, cada uno de 600 pesos, y les queman como mínimo dos contenedores, por los que deben pagar entre 8 y 10 mil pesos. Las garitas para el colectivo tampoco escapan al vandalismo. Se reparan alrededor de cinco por mes y el desembolso va de 2 mil a 5 mil pesos.

A eso se suman los destrozos en el mobiliario urbano y monumentos. Uno de los más afectados es el de Caídos en Malvinas, que sufre roturas al menos una vez al año y cada arreglo ronda los 30 mil pesos.

La sorpresa de todos los lunes

Los ataques anónimos en los espacios públicos tienen días y horarios determinados. La gran mayoría ocurre durante el fin de semana, sobre todo cuando hay poca iluminación. “Son la sorpresa con la que nos encontramos cada lunes”, sintetizó Pablo Canziani, director de Espacios Verdes.

El funcionario indicó que es raro encontrar roturas por vandalismo durante la semana, “quizás porque hay más gente trabajando que puede cuidar los parques o porque no tienen tanto tiempo libre para dedicarse a estas cosas”.

Comentó que la cantidad de destrozos se mantiene constante desde hace años y ya se volvió parte de la rutina en el Municipio. “Lamentablemente, lo tenemos como algo normal y trabajamos pensando en que va a ser así”, señalo Canziani.

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