"Si no es así seremos un organismo internacional con un gran número de seguidores y buenas normas, pero incapaz de apagar la sed de esperanza que tiene el mundo", agregó.
En una de las ceremonias más solemnes y cargadas de simbología de la Semana Santa, Francisco puso el ejemplo de Pedro que tras la muerte de Cristo no se dejó "ni dominar por sus dudas; no se dejó hundir por los remordimientos, el miedo y las continuas habladurías que no llevan a nada".
"Sin ceder a la tristeza o a la oscuridad, se abrió a la voz de la esperanza: dejó que la luz de Dios entrara en su corazón sin apagarla", agregó Francisco, quien también citó a las mujeres que acudieron al sepulcro.
E indicó a los fieles que, al igual que Pedro y las mujeres, "tampoco nosotros encontraremos la vida si permanecemos tristes y sin esperanza y encerrados en nosotros mismos".
Explicó que la esperanza cristiana no es "simple optimismo, y ni siquiera una actitud psicológica o una hermosa invitación a tener ánimo" sino salir de sí mismo y entregarse a Dios.
El papa Francisco también dijo a los fieles que la resurrección de Dios les invita "a llevar el anuncio de Pascua, a suscitar y resucitar la esperanza en los corazones abrumados por la tristeza, en quienes no consiguen encontrar la luz de la vida".
La ceremonia comenzó en total silencio y con una basílica de San Pedro completamente a oscuras para representar la ausencia de luz tras la muerte de Jesucristo. Al final de ella, el rito también prevé que sean bautizados 12 adultos.