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Por Fabricio Abatte-abattef@lmneuquén.com.ar
"Leo un libro de China y al rato quiero estar en China. Veo una película de Estambul y lo mismo. Me traslado, me gusta. De chico mi hobby era dibujar las banderas de los países, tenía un planisferio y me sabía todas las capitales. Ya me atrapaba conocer las culturas y viajar. Me adapto rápido, soy simple, no tengo problemas para dormir en cualquier lugar, para comer cualquier cosa. Y soy conversador, malo para otras cosas, pero para esto soy hábil". Así Fernando Duclos explica su admirable espíritu viajero, ese que en su última excursión le permitió recorrer 24 países de distintos continentes, incluidas las zonas a priori más peligrosas del planeta.
Fue entre el 29 de enero de 2019 y el 18 de marzo de 2020. Es decir más de 400 días en los que sus hilos narrativos se convirtieron en un éxito en twitter, red social en la que ya reúne casi 100 mil seguidores a partir de la fama que alcanzó con sus imperdibles relatos y el material compartido de su apasionate experiencia.
Mientras cumple con la cuarentena en Buenos Aires, semanas después del regreso obligado por la pandemia, el periodista accedió a una entrevista con LM Neuquén en la que el colega de 34 años que ya tenía dos viajes previos por América Latina y otro por África, repasó sus vivencias.
"¿Qué recursos tenía cuando me fuí? Una mochilita con ropa básicamente (risas), porque me habían despedido de mi trabajo, donde era corresponsal de una agencia internacional en Brasil. No tenía más que 4 ó 5 mil dólares de la indemnización para todo el viaje, que al final fueron 14 meses... Mi papá, mi mamá y mis dos hermanos, se lo tomaron bien relativamente bien, ya están acostumbrados", comienza narrando, su gran especialidad, el dueño de la cuenta Periodistán (@periodistan_).
Sincero desde el vamos, admite: "Lo del hilo tuitero se fue dando. Me había hecho la página web y pensaba acompañar en redes sociales, no me tenía mucha fe.... Nunca pensé que se iba a convertir en lo que se convirtió".
Sociable y carismático, pero a la vez solitario en su recorrido que es la fantasía de mucha gente. "Siempre solo, conocés muchas personas pero al organizar mi trayecto estoy solo. Compartí un mes con una chica de China, otro mes con una de Irán, pero seguí viaje en forma individual", cuenta.
Respecto al lugar que más le gustó, reconoce: "Hay muchos que me marcaron y volvería. El más estimulante, movilizador e intenso es Irán. Me quedé 2 meses allí, lo máximo que la Visa me permitía, la renové dos veces para seguir. Es un país que uno solo lo entiende estando allá, pero la hospitalidad de la gente es a otro nivel. Mirá que en Omán me hice un gran amigo Ghazi y estuve un mes en su casa, también la gente turca es divina, en Afganistán viví una experiencia de otro planeta. Es injusto pero si tengo que poner un 'número uno' es Irán por el tiempo que me quedé, porque lo recorrí de punta a punta y por su gente".
Hay anécdotas divertidas como la que ocurrió durante "la fiesta del cordero", tradición en países islámicos. "Dura 3 días, te la pasas comiendo cordero en todas las casas. Con los amigos donde me alojaba fuimos a comprar el cordero vivo, luego se lo llevamos al 'vergugo', al que lo mata. Como la familia de los chicos vivía en otra provincia y no iban a cocinar y pese a que sale como 200 dólares allá, le pidieron al carnicero del barrio que lo ponga en 40 bolsitas para regalar en la calle a los que más necesitaban", rememora el gran gesto.
"Imáginate que lo que sobra tras tantos años de guerra es gente pobre y nos los sacaron de las manos enseguida a las bolsitas. Eso muestra como la guerra destruye un país pero también lo buena que es la gente", reflexiona.
Visitó varios países conflictivos y uno de ellos, Afganistán, en guerra. “Me manejaba con cuidado, se ven muchas armas, soldados que te van parando para control, es muy tenso y shockeante. Es una experiencia diferente a vivir en país en paz. La gente muy hospitalaria, en 10 días no gasté plata, me invitaban a todo. Miedo, en todo el viaje, tuve una sola vez: cuando me perdí en las montañas. Fuimos sin equipamientos a las altas cumbres y se vino una nevada descomunal, quedamos aislados. Volvimos 10 horas caminando por la nieve, ahí sí vi el final de mi vida cerca. Después, capaz hacés dedo y que el conductor vaya rápido, pero es otra cosa, nada que ver".
¿Y ahora, cómo hará para seguir viaje y a dónde iría..?
Si bien por ahora no podrá seguir realizando lo que más ama, Fer se lo toma con calma entendiendo que hay otros problemas más importantes. "El mundo paralizado no me afecta tanto, no soy nómade eterno, no me gusta viajar por viajar. Pero es loco hace un mes estaba viajando en barco en Turquía y llegué y estoy encerrado en una casa en Capital Federal. Nunca imagine que iba a ser así a la vuelta. Pero tengo techo, estoy en la Argentina, con la heladera relativamente llena, soy privilegiado", rescata tras visitar sitios ricos culturalmente pero también de mucha pobreza.
¿Su próximo destino? "Ahora a esperar a ver que pasa. No tengo idea cuando va a ser el próximo viaje, además porque no tengo plata. Hay muchos destinos a los que me gustaría ir como las Islas del Pácifico, con ganas de volver a Medio Oriente, quiero conocer mejor los países árabes, mi gran sueño es ir a Palestina, Sudamerica otra vez, a todos lados quiero ir pero ahora estoy acá", se envalentona y vuelve a poner los pies sobre la tierra.
Los inicios del coronavirus lo sorprendieron muy lejos de casa. "No me vi venir la pandemia, al comienzo estaba en Omán. En una semana cambió todo, creció exponencialmente. Allí decidí volverme por los rumores de cierre de fronteras y no tenía sentido seguir viajando si no podés salir, para guardarte en un hotel...", comenta.
Lamenta que en "Irán el virus es difícil de controlar, la gente está todo el tiempo junta, nadie vive solo allá. Un nieto no permitiría que su abuelo viva solo. Son casas grandes pero con baños compartidos, se visitan todo el tiempo...".
"Maradona y Messi me abrieron puertas en todos lados"
La charla tiene también su costado futbolero. Hincha de Huracán, durante el viaje Duclos asegura haber "jugado bastante al fútbol, en las playas en todos lados. Mi amigo Ghazi, el de Omán, era fanático del fútbol argentino, sabía hasta la dupla de marcadores centrales vieja de Newell´s. Una cosa de locos. Es que el fútbol se vive como una pasión en todos los países. Se paran las ciudades cuando hay partidos importantes".
Jamás olvidará aquel "Irán 14-Camboya 0", por eliminatorias, que presenció. "Fue el único partido que fui a ver. Histórico por el resultado pero más que nada porque fue la primera vez que las mujeres podían ir a la cancha en Irán. Había prensa de todo el mundo. Allá entrás a la cancha y hay personas regalando un vaso de gaseosa, conitos de papás, tienen la cultura del dar permanentemente", elogia.
Consultado sobre quién es más conocido hoy en el mundo, Messi ó Maradona sostiene: "50 y 50. No hay diferencia, lo que le da en algún punto cierta ventaja a Maradona porque jugó al fútbol cuando no había internet, redes sociales y lo conoce todo el mundo. Es un héroe para mucha gente. Siempre fueron mi puerta de entrada a todos lados como argentino. Lo de Maradona es impresionante habiendo jugado en el '86. Una vez viajando a dedo en Irán con mi amiga china, cuando nos preguntaban la procedencia, a ella no le llevaban mucho el apunte y a mí me decían '¡Argentina!, ¡Messi!, ¡Maradona!’ y todos me hablaban. Ella se enojaba jaja".
"Ningún otro deportista argentino es muy conocido afuera, digamos popular al menos en esos países. Siempre hay alguno que conoce a Ginóbili pero imposible generalizar, son algunas personas. Otros futbolistas también conocen pero no al nivel de Messi y Maradona. A Batistuta sí muchísimo en los países islámicos, porque se llama Gabriel Omar y Omar es un nombre popular allá, musulmán. A su vez en Irán son fanáticos del vóley y admiran mucho a Julio Velasco, técnico argentino que los dirigió", explica.
Y confiesa que esta vuelta vio "pocas camisetas de equipos argentinos, me sorprendió mucho. River y Boca son los dos más conocidos, algunos más fanáticos te hablan también de otros clubes".
Por último, quien viaja por buena parte del mundo promete saldar en breve una vieja cuenta pendiente con el Alto Valle. "No conozco Neuquén ni la región pero me gustaría mucho ir. Me encanta la idea de descentralizar el país, cortar con la hegemonía porteña".