Muchas veces, cuando enfrentamos una dificultad, decidimos introducir cambios en nuestra vida que en realidad no cambian nada, o intentamos una y otra vez las mismas estrategias y, por supuesto, el resultado siempre es el mismo.
Si queremos que algo cambie de verdad, necesitamos recurrir al pensamiento lateral. Este nos permite hallar una nueva herramienta para lograr salir. La psicología lo llama “cambio 2” y se trata del cambio que transforma nuestras circunstancias.
No podemos usar cualquier herramienta para producir un cambio. Por ejemplo, para clavar un clavo, no empleamos un destornillador, sino un martillo. De modo que no es una cuestión de capacidad, sino de elegir la herramienta adecuada.
La forma más eficaz de enfrentar y modificar algo que nos daña es oponiéndole justo lo contrario. Actualmente en el mundo convulsionado en el que vivimos, mucha gente elige adoptar una actitud pesimista frente a la vida. Para derrotar el pesimismo, tenemos que recurrir a la actitud positiva, que es una postura sana. Pero ¿qué significa tener una actitud positiva? Básicamente, cuatro cosas:
1 Encontrar una solución en la adversidad
No hables el problema, ¡hablá la solución! Si ves que el barco se hunde, no grites “¡Nos hundimos!”, sino “¡Todos a nadar!”. Tratemos de no mirar siempre el vaso medio vacío. Podemos marcar la diferencia si escogemos hablar la salida, en lugar de la dificultad. Por ejemplo: “Noté este error en el trabajo y propongo esta idea para resolverlo”. De ese modo, alejamos de nuestra vida la negatividad tóxica. La gente positiva rinde mejor en el trabajo y todo el mundo busca su compañía.
2 Reconocer nuestras fortalezas
Una actitud positiva nos llena de fe y además nos permite enfocarnos en nuestros puntos fuertes, y no en nuestras debilidades. “¡Si tuviera el cuerpo de esa modelo!”, o “¡si tuviera la fama de ese cantante!”, piensan muchos. Lo cierto es que cada persona nace con sus propios talentos y características. No busques ser como otro, brillá con tu propia luz. Todos tenemos rasgos positivos y negativos; nadie es totalmente malo ni totalmente bueno. Descubrí y celebrá todo lo bueno que hay en vos y dejemos de mirar a los demás.
3 Ver lo que otros no ven
Una persona con actitud positiva suele ver lo que otros no pueden ver… antes de que alguien más lo vea. Ella tiene una visión sana del mundo que la rodea y de sí misma y se ve sana, capaz, triunfadora, y logra cosas extraordinarias que tal vez otros nunca lograrán. Por eso, quien es positivo está lleno de pasión y no necesita que nadie lo motive.
4 Valorar lo que hacemos
Cuando le preguntan a la compañía sueca de telefonía Ericsson si ellos se dedican a fabricar teléfonos, responden que se dedican a conectar el mundo. Cuando tenemos una buena actitud, somos libres para ir detrás de cosas grandes y le damos mucha importancia a todo lo que hacemos. Es decir que nos valoramos porque sabemos que somos personas con un propósito especial en este mundo.
¿Qué actitud elegís vos frente a la vida?
Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a bernardoresponde@gmail.com