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El felino pasó 72 horas casi en la copa de un álamo aterrado, sin posibilidad de bajar por sus propios medios. Los vecinos de la zona de Paraguay y Roca intentaron de todo para bajarlo. Al lugar se acercaron proteccionistas, quienes se comunicaron con los Bomberos y hasta con la fiscalía de Delitos Ambientales para lograr rescatarlo.
No encontraron respuestas y los tiempos apremiaban. Así fue que un vecino puso a disposición una grúa para elevarse gran cantidad de metros y lograr descender el gato.
Todo parecía ir en marcha, pero un mal movimiento jugó una mala pasada en medio del operativo. El gato se asustó y cayó del árbol, directo a un canal que hay debajo.
El agua salvó la mitad de su vida ya que la altura era elevada y si caía sobre el asfalto quizás el final hubiera sido otro. Pero la otra mitad de su vida fue salvada por una pequeña valiente: una nena que, en un acto de profundo amor, no dudó un segundo y enseguida se arrojó al canal para agarrar al felino y que este no se ahogara ni fuera arrastrado.
Un suceso de hechos desafortunados que finalmente concluyó con un final feliz.